• Franklin Vega

El atún que comes puede haber sido sacado “informalmente” de la Reserva de Galápagos

Actualizado: 18 mar

Carta al Director de diario El Comercio, publicada el 4 de marzo que reproducimos en su totalidad.




Captura de pantalla de la carta publicada en diario El Comercio.


He leído dos veces la noticia publicada La ‘pesca’ de basura oceánica se lleva adelante en Galápagos (que se puede ver en el siguiente enlace y veo varios aportes de la misma.

Lo principal es visibilizar e involucrar a los pescadores locales en la recolección de la basura marina. Una actividad que, desde hace 16 años, la realiza el Parque Nacional Galápagos con aportes de varias empresas como la Fundación Coca Cola e instituciones como Conservación Internacional y la comunidad isleña organizada, como el Frente Insular.

Uno de los más graves problemas en todo el mar, no solo en Galápagos, son los desechos que todas las personas terminamos vertiendo al mar al no tener en las ciudades un sistema de gestión de residuos adecuados para su disposición y tratamiento final.


Sin embargo, hay responsables directos de los plantados o dispositivos agregadores de peces (DAP o FAD en inglés) y son los armadores de los barcos cerqueros o atuneros. Los barcos pesqueros industriales lanzan estos DAP en los límites mismos de la Reserva Marina de Galápagos.


Hasta hace dos años, los plantados tenían el nombre del barco del que eran lanzado y en general contaban con una radio boya, que además de proporcionar la ubicación del artefacto envía la cantidad y el tamaño de los peces “agregados”.

Pero desde que se denuncia el impacto de estos plantados, los que se recolectan no tienen dueño visible, aunque lo más probable es que sean de Manta o de Posorja, tal como se identificaron en su momento.

Para los pescadores artesanales el impacto es doble; por un lado, sacan los peces del área reservada para ellos y por otro al estar a la deriva en el mar son la causa de siniestros marinos. Hablando del impacto ambiental, ese es incalculable, porque cientos de plantados se han recolectado y no se tiene idea cuántos más estén sueltos entre las corrientes marinas o atrapados y atrapando peces entre las islas.


El pedido de quienes amamos el mar y al Archipiélago de Galápagos es que los capitanes de barcos cerqueros dejen de lanzar plantados en el límite de la Reserva Marina de Galápagos (para que no ingresen en el área protegida gracias a las corrientes marinas) y exigir que las autoridades reglamenten la identificación pública de cada dispositivo con un número, el nombre del barco y la empresa a la que pertenece. Para que de esta manera, quienes consumen atún en sus hogares sepan qué empresa utiliza este tipo de artefactos y dónde.


Ahora que el Ecuador tiene un llamado de atención con la Tarjeta Amarilla de la Unión Europea, garantizar la trazabilidad de la pesca es tan vital como lejano en el panorama actual.  


Lea más sobre la pesca ilegal en Galápagos y los plantados en este enlace: El impacto de los #Plantados en las islas

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