En 2019, un estudio técnico identificó las calles y los barrios de Puerto Ayora expuestos al encharcamiento, modeló las escorrentías que amenazan a Bellavista y Santa Rosa y proyectó un fuerte aumento de las precipitaciones y los episodios extremos. La Cascada es uno de los ejemplos de lo que ocurre cuando la decisión política se impone a la evidencia técnica, pero el problema abarca toda la forma de ocupar y gestionar el territorio.