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  • Foto del escritorFranklin Vega

Lanchas interislas de Galápagos: más velocidad, menos seguridad

Embarcaciones tienen más potencia que la necesaria para cubrir las tres rutas de 45 millas de distancia. No hay estadísticas actualizadas de los pasajeros que utilizan este tipo de transporte que en su mayoría son turistas. Es un negocio que involucra más de USD 9 millones y 27 embarcaciones. Los siniestros son recurrentes.

Foto de la lancha Gaviota, una de las 11 lanchas coon 4 motores fuera de borda de 300 Hp de potencia cada uno; es decir se propulsa con 1.200 Hp. Foto: Franklin Vega


A un año y un mes del naufragio de la lancha Angy, que dejó cuatro personas muertas, en Galápagos de las lanchas que realizan el transporte entre las islas están bajo más controles. Estas embarcaciones son llamadas por los isleños como lanchas de cabotaje, pero su nombre oficial es “transporte marítimo interislas”.


Estas embarcaciones de casco de fibra de vidrio cubren tres rutas de ida y retorno:

Santa Cruz-Isabela de 45 millas náuticas (83 kilómetros)

Santa Cruz-San Cristóbal de 43 millas náuticas (80 kilómetros)

Santa Cruz-Floreana de 41 millas náuticas (76 kilómetros)


Los viajes entre islas duran entre dos y dos horas con 30 minutos, según las condiciones del mar. Por lo general de marzo hasta agosto el mar suele estar agitado y los viajes se realizan a velocidades más bajas.


Previo a cada zarpe, la Armada del Ecuador en Santa Cruz, Isabela y San Cristóbal, realiza una revisión de los documentos de los tripulantes, los instrumentos y el equipo de seguridad en cada zarpe como los chalecos salvavidas. El objetivo es evitar tragedias como la de la lancha Angy: el capitán había prestado su licencia, no tenían chalecos salvavidas y llevaban exceso de pasajeros, entre otras.

Revisión del uso y cantidad de chalecos salvavidas en las lanchas interislas que operan en Galápagos por parte de la Armada del Ecuador. Foto: Armada del Ecuador.


El Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) también intensificó los controles, a través de la Subsecretaría de Puertos; estableció una nueva normativa en la cual exigen, entre otros, que las embarcaciones tengan asientos individuales con elementos de seguridad para cada pasajero (chalecos salvavidas). Sin embargo, estas acciones no son suficientes los siniestros con estas lanchas se mantienen.


Una muestra: el 11 de septiembre pasado hubo otro naufragio. La lancha Queen Evolution se hundió a cuatro millas de Puerto Baquerizo Moreno, no hubo víctimas mortales solo la pérdida de los equipajes y de la lancha de la Armada que fue a socorrer a las víctimas. Aún no se establecen las responsabilidades en el siniestro.


También se evidencian incidentes “menores”: el 29 de abril pasado, la embarcación New Britany se averió cerca de Puerto Baquerizo Moreno y fue auxiliada por la Armada. Esa vez tuvo problemas con el combustible. Sim embargo, hay eventos que no suelen escalar hasta las autoridades y solo se reportan por interno a los propietarios de las lanchas y pasajeros.


Por ejemplo, la lancha New Ocean que se quedó a la deriva por fallas en los motores, el 27 de septiembre después de 20 minutos de zarpar de Puerto Villamil. Luego de unos minutos, el capitán de la embarcación pudo arreglar la falla y siguió con el viaje. Esta vez, no pasó de un mensaje de alerta y los pasajeros llegaron a salvo a Puerto Ayora.


Cuando la Armada conoce de estos incidentes o averías en las lachas, realiza una inspección adicional con el personal de las capitanías de puerto. No obstante, no todas se reportan a la Armada. En ocasiones son las mismas autoridades las que se exponen,

Caricatura de Xavier Bonilla (BONIL) sobre el naufragio de la lancha Angy en Galápagos.


¿Cuál es la causa de las constantes fallas e incidentes con las lanchas de cabotaje? La respuesta es compleja e involucra aspectos técnicos como el diseño de las lanchas, la potencia de los motores, la velocidad con la cual se desplazan; aspectos legales como el no estar sujetas a un control de las autoridades “fuertes” de las islas (Parque Nacional Galápagos) y la demanda de mayor velocidad en los viajes por parte de algunos los pasajeros.


Un medio de transporte con estadísticas insuficientes

Junto a la Armada del Ecuador, el Parque Nacional Galápagos (PNG) es la autoridad en las Reservas Marinas: RMG del 1998 y Hermandad 2021 (y en el 97% de la superficie terrestre del archipiélago) y todas las embarcaciones son monitoreadas por estas dos instituciones; excepto las lanchas que realizan los viajes entre islas.


Estas embarcaciones solo son controladas por la Armada del Ecuador a través de las capitanías de puerto. En las lanchas viajan en su mayoría turistas; a pesar de esto, no se consideran transporte turístico y por lo tanto no están monitoreadas por el Ministerio de Turismo (MINTUR).


Si se verifica el catastro del MINTUR, las embarcaciones interislas no constan entre los negocios; pero sí algunos de sus propietarios, pero por otros emprendimientos. Como es común en Galápagos, los empresarios locales (residentes permanentes) han diversificado sus inversiones; son propietarios también de restaurantes, hoteles, comercios tal como ocurre con los empleados públicos de las instituciones de Galápagos. Por decirlo de alguna forma, tienen varios “sombreros”.

Arribo de una encomienda de último minuto a la lancha Neptuno en Isabela a bordo de un taxi acuático en la isla Isabela, Galápagos. Foto: Franklin Vega


Que ni el PNG ni el MINTUR no controlen a estas embarcaciones implica, entre otras cosas, que no se dispongan de estadísticas reales sobre el número de pasajeros que se transportan entre las islas. Para realizar el documento Estadísticas Turísticas, el personal del MINTUR se basa en los informes de la Agencia de Regulación y Control de la Bioseguridad y Cuarentena para Galápagos (ABG) para levantar la información.


La ABG inspecciona las embarcaciones en los puertos, previo a su zarpe y emite sus reportes. El último informe detallado sobre el transporte interislas es del 2018 y hay uno parcial del 2022, con las cifras de enero a junio.


Las dos publicaciones del MINTUR muestran la importancia de esta modalidad de transporte. En el 2018 se movilizaron 311.000 personas en 15.263 viajes según el documento.

Infografía con las rutas y la cantidad de viajes que se realizaron en el 2018 entre las islas en Galápagos. Fuente: Ministerio de Turismo (MINTUR)


Si se considera que en el 2018 llegaron en total 275.817 turistas a las islas y en el 2022 fueron 267.688; se puede colegir que la cantidad de personas que se mueven entre las islas en el 2022 fue similar. Un indicio que refuerza esta apreciación son las cifras del informe parcial: de enero a junio del 2022 se han transportado 141.071 desde Santa Cruz, pero no se disponen de los datos de San Cristóbal ni Isabela.


¿Para qué sirven las cifras de los viajes entre las islas? La respuesta contempla varias aristas: ecológica: saber cuánto combustible (gasolina eco) se consumen en estos viajes o económica: determinar que este negocio de transporte privado implica más de nueve millones de dólares cada año o para dimensionar su impacto. En definitiva, como afirman los economistas, lo que no se mide no se controla y ese es el caso de las embarcaciones de transporte entre islas.


En los nueve millones del cálculo precedente, no se incluyen los servicios adicionales como el taxi de embarque y desembarque (USD 2) ni las tasas municipales por uso del muelle (USD 2) en Puerto Ayora y USD 5 en Isabela. Es decir, se puede sumar, por lo menos un millón de dólares adicionales sin contar con los otros negocios vinculados: como los trasnporte de encomiendas interislas, los servicios de mantenimiento de las embarcaciones y sus motores, que como veremos más adelante, están sobredimensionados; es decir, tienen más potencia que la que requieren para un viaje seguro.


Lancha Susy Love en la rada de Puerto Villamil, isla Isabela, con 4 motores fuera de borda de 300 Hp cada uno; 1.200 hp para cubrir un trayecto de 45 millas. Foto: Franklin Vega.


Demasiada potencia para mover las embarcaciones

“Exija velocidad, no seguridad”, con esta frase Santiago, un residente permanente, resume los cambios del transporte entre islas que se han formalizado y organizado desde el 2004 a gusto de los propietarios de las lanchas.


Antes de ese año, para llegar a otras islas se debía esperar los turnos semanales de las dos embarcaciones del Instituto Nacional Galápagos (INGALA) y en promedio el viaje demoraba cinco horas o más. Si se necesitaba viajar fuera del horario, la opción era alquilar una fibra a un pescador y viajar por USD 400 en una embarcación sin techo ni asientos y a merced del oleaje. Para el 2005, ya se ofrecían viajes regulares en diez lanchas con techo en la cubierta y con una frecuencia diaria; para el 2010, eran 34 embarcaciones.


Al aumentar las lanchas también aumentaba la potencia y se acortaba la duración del viaje por el aumento de la velocidad, que puede alcanzar los 30 nudos (aproximadamente 55 kph). “Más velocidad, menos seguridad”, gracias a la demanda de viajes más rápidos, los propietarios de las lanchas pasaron de tener dos motores a tres y hasta cuatro motores como se ha evidenciado en las fotos desde el 2019.


La lógica de aumentar motores era disminuir la posibilidad de quedarse a la deriva por fallas o averías en medio del mar. Si fallaba un motor, quedaban los otros dos operativos. Sin embargo, para que esto funcione, recalca el mismo ingeniero naval consultado, es necesario que los motores tengan un sistema de abastecimiento de combustible independiente; de esta forma el combustible contaminado no termine averiando los tres motores. “Lo ideal es que cada motor disponga de su tanque de combustible, bomba y filtros. Si la gasolina se contamina con agua, que es común por la condensación y la calidad del combustible, esto solo afecta a un motor no a todos”.


No conocemos cuántos tanques de combustible tienen las lanchas. Este aspecto técnico no ha podido ser confirmado ni con los propietarios de las lanchas ni con el MTOP.


Más potencia, más gasto de combustible

Apreciado lector, imagine una carroza; una de esas que eran tiradas por caballos, que es empujada por 3 o 4 camionetas Ford F150, sí, esas enormes que se utilizan para trabajos de campo, en haciendas. Algo similar ocurre con la mayoría de lanchas que realizan el traslado entre islas. La carroza es la lancha y las camionetas los motores fuera de borda, que tienen un tamaño o cilindrada similar a esas poderosas 4x4.


Otra alegoría que puede ilustrar el aumento desproporcionado de potencia pueden ser los autos de tunning o modificados. A automóviles de calle les cambian el motor o les ponen aditamentos para que su potencia se aumente, imagine un Suzuki Forsa con un motor de Toyota. Para que estos autos puedan conducirse con seguridad, es necesario hacer otros cambios como el sistema de frenos. Es decir, existen reformas que se deben realizar en cadena para mantener la seguridad.


De las 27 lanchas autorizadas por el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP), 15 embarcaciones disponen de 3 motores fuera de borda, 11 tienen 4 motores y solo una dos motores. Con potencias (caballos de fuerza) totales, entre 600 y 1.200; cada motor tiene en su cubierta un número: 200 Hp, 250 Hp o 300 Hp.


Según los ingenieros navales consultados, estas embarcaciones tienen una potencia sobredimensionada; lo cual quiere decir que tienen motores demasiado grandes para el uso al que son destinadas como la carroza o el Suzuki Forza con motor de Toyota. “Para ese tipo de lanchas 900 Hp con tres motores, se considera excesivo, pero 1.200 Hp con 4 motores es un despropósito para el transporte de pasajeros y solo se observa en competencias náuticas o lanchas rápidas como las utilizadas en el contrabando de tabaco y hachís en el estrecho de Gibraltar entre España y África”, comenta un profesional que pidió la reserva de su nombre.


Con 4 motores de 300 Hp una lancha puede alcanzar los 120 kilómetros por hora, pero para esto es necesario que el casco esté diseñado para dar estabilidad a la embarcación. "Los cascos son, en su mayoría, de diseño ecuatoriano y no están diseñados para esa cantidad de motores, por eso se fisuran los cascos y han pasado estos accidentes", recalca una de las fuentes.

Además, añade que "las lanchas rápidas con motores de más de 1.000 Hp se instalan en cascos de acero, aluminio o fibra de carbono y se diseñan con flaps, una especie de alerones que permiten que la lancha se deslice por el agua con facilidad".



Datos sobre el número de embarcaciones, capacidad de pasajeros y potencia.


El dato del número de motores y la potencia parece irrelevante desde el punto de vista de un pasajero; si se considera que cada motor de 300 Hp pesa en promedio 270 kg y tiene una cilindrada de 4 litros se tiene que en la popa de la lancha se sujeta más de una tonelada; es decir parte de la potencia se emplea en mover esos mismos motores. Pero si le interesa apreciar el paisaje o evitar chocar con una tortuga, a esa velocidad es poco probable que siquiera las pueda divisar.


Y si se pregunta por la contaminación o la emisión de gases con efecto invenadero como los que salen por los escapes de los motores, deberá conocer que las 27 embarcaciones que realizan los viajes entre islas consumen aproximadamente 1,5 millones de galones de gasolina al año y utilizan miles de galones de aceites lubricantes. Cada motor de 300 Hp requiere el cambio de 4 galones de aceite cada 100 horas es decir cada 20 días de viajes.


Se debe considerar que cada lancha tiene la autorización de llevar hasta 150 galones de gasolina por viaje. Es decir, en uno de ida y vuelta entre Santa Cruz e Isabela se consumen por lo menos 120; si necesitan cargar más gasolina, por las condiciones del mar como oleajes fuertes, deben solicitar una autorización a la Armada del Ecuador.


El consumo de combustible depende del diseño del casco, el peso de la embarcación y de aspectos más técnicos como el tamaño y tipo de la hélice o propela que se utiliza. El objetivo al navegar en estas lanchas rápidas es lograr lo más pronto posible la “velocidad de planeo” que es cuando parte de la embarcación se desliza sobre el mar. En este modo de navegación, el uso del combustible se optimiza porque se reduce la resistencia al avance.


“Navegar está más relacionado con volar, que con conducir un vehículo en tierra. La hidrodinámica es una ciencia en constante desarrollo, así como la tecnología de los motores. Por esto es vital la capacitación de las tripulaciones”.


Un motor de 300 Hp consume, a plena potencia, 25 galones de gasolina por hora.

En resumen. El transporte entre islas en Galápagos necesita ser regulado y controlado de forma más estricta. Cada que ocurre un siniestro se alzan voces de isleños que reclaman un sistema de transporte que no utilice yates sino embarcaciones que les garanticen seguridad. Sin embargo, la necesidad de velocidad se impone a la de seguridad.


Nota de la Redacción:

Para la redacción de este informe se solicitó la versión a siete propietarios de embarcaciones mediante mensajes de WhatsApp y dos agencias de turismo. No obtuvimos ninguna respuesta, solo una llamada en tono amenazante demandando el retiro de una de las fotografías, algo que nos negamos. Las lanchas que transportan pasajeros entre las islas ofrecen un servicio colectivo, pero están en manos privadas.


Este reportaje se realizó con la contribución de varias personas e instituciones. Para ellos nuestro agradecimiento, su aporte lo consideramos como un apoyo al periodismo ambiental independiente. La naturaleza y su gente necesitan de libertad de expresión y esta solo es posible si se investiga en el territorio.


Gracias


Las normas técnicas necesarias.

Para poder navegar, las embarcaciones que transportan pasajeros en el Ecuador deben presentar una serie de documentos ante la Armada del Ecuador:


El Certificado de Arqueo que se emite luego de que una Ing. Naval de la Autoridad Marítima verifique que las dimensiones y características de la embarcación concuerden con los planos y memoria técnica.

El Certificado de Seguridad Radioeléctrica, en el cual se exige que estas embarcaciones tengan: 01 radio VHF/DSC (base), 01 radio VHF bidireccional GMDSS, 01 EPIRB, 1 AIS clase B y GPS.


El Certificado de Seguridad y Prevención de la Contaminación, que se entrega luego de una inspección anual que se verifica lo siguiente:

  • No haber realizado modificaciones a la nave.

  • Disponer del plano de distribución general y plano de capacidades.

  • Libreto de Estabilidad Aprobado por DIRNEA.

Para la seguridad en la navegación, la Armada controla que las lanchas tengan instalados los siguientes equipos:

Un Compás Magnético (brújula) debidamente compensado / curva de desvió, con la luz que permita una adecuada lectura de marcaciones y sin burbujas de aire en el interior de cápsula.

Un navegador satelital GPS

La Consola del Puente de Gobierno debe tener operativos los indicadores de revoluciones del motor/ Velocidad



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