• Elena Mejía

“No mires hacia arriba” la película de DiCaprio donde las decisiones estúpidas acaban con la Tierra

“Don´t Look Up” o “No mires hacia arriba” es una película de Adam McKay (Ant Man, Vice) que ejemplifica el dilema social. El dilema social se refiere a que la gente es egoísta, por lo cual, en vez de tomar decisiones que favorezcan a la mayoría, toman decisiones individuales, aunque estas decisiones sean estúpidas.


Entonces, en la película protagonizada por Leonardo DiCaprio y Jennifer Lawrence, la decisión individual de un empresario (David Mark Rylance Waters) por poseer los minerales dentro de un cometa que chocará y extinguirá la vida en la tierra si no lo desvían de su curso, lo lleva al final a destruir todo el planeta.


Esta película de humor negro retrata el camino absurdo hacia una decisión estúpida que será apoyada por políticos corruptos (Meryl Streep), medios de comunicación que viven del “positivismo” y mala ciencia. ¿Les suena familiar?


*Alerta de spoiler



No sé qué hacen ustedes querida comunidad lectora el día de Navidad, pero yo tengo el ritual de ver películas. Antes de la pandemia tenía listos mis boletos para el cine, pero hoy en día, con las restricciones que regresan, las plataformas del internet son lo que me quedan. Así que, sentada en mi viejo sofá, arañado de gatos, perros e infantes, puse la nueva película de Leonardo DiCaprio y Jennifer Lawrence. ¿Qué podría ir mal? Además, Leo fue crucial en la aprobación de la Nueva Reserva Marina de las Galápagos, así que, se lo debía. Me senté a mirar el “filme” en tanto devoraba panetón y un café negro. Soy adicta al panetón, pero ese es otro cuento de Navidad.


Nunca me imaginé a estos interpretes como gente de ciencia. Sin embargo, DiCaprio interpreta maravillosamente a un tímido y muy nerd Dr. Mandy, quien es profesor de Kate Dibiasky (Lawrence) una pelirroja y decidida aspirante al doctorado en astronomía. Ambos astrónomos, descubren que en seis meses un cometa golpeará la tierra con tanta fuerza que destruirá todo. Así que llaman a la NASA y consiguen un aliado: el Dr. Teddy. Juntos esperan que su descubrimiento llegue a la presidenta de los Estados Unidos.


Pero a diferencia de otras películas de ciencia ficción donde basta que un grupo de científicos encienda la alerta, en esta película, no alcanza. Es más, otros problemas como el rompimiento de una pareja de cantantes y las fotos intimas entre la presidenta y un exartista porno son las noticias que atiborran los medios y las redes.


El parecido a la realidad me dejó perpleja, la verdad yo esperaba una historia entretenida de redención para la humanidad con final feliz, pero no. En cambio, la película muestra como gente brillante es ignorada, en tanto personas muy pendejas toman las decisiones importantes.


Puedo pensar en mil ejemplos, pero uno global es el tema del cambio climático. No sé cuántas veces escuché a Donald Trump ex presidente de Estados Unidos decir que es mentira. Menciono a Trump, porque el personaje de Meryl Streep tiene mucho fundamento en él, a pesar de que sea una mujer. ¿Ustedes sí creen en el cambio climático verdad? Me gustaría decirles que no pasa nada, porque generalmente soy muy ecuménica con quienes me leen, pero en esta ocasión no puedo. El calentamiento global es real. Escándalo.


La película avanza. Mandy, Dibiasky y Teddy sin otra opción buscan a la prensa. Sí, la prensa, el cuarto poder. Le dirán a todo el mundo que hay un cometa y que sin acciones inmediatas “vamos a morir”. A pesar de la aparición en el programa mañanero más famoso de Estados Unidos, el peligro es minimizado por las noticias positivas del matrimonio de la pareja de cantantes.


“Queremos noticias felices”.


Esto me recordó que el editor de Bitácora Ambiental y yo tenemos largas divergencias en este tema. En tanto Franklin Vega está convencido que las malas noticias ambientales y fatalistas no llegan a sensibilizar al público, para mí, es el exceso de falso positivismo lo que impide que las personas entiendan los problemas ambientales. No vamos a publicar solo videos de gatitos.


Los gatitos me llevan al villano de la película, que bien podría ser un Jeff Bezos, Mosk o un Bill Gates o Mark Zuckerberg. Este empresario necesita minerales escasos en el planeta para fabricar celulares BLASH, nombre de su multimillonaria compañía. Los celulares BLASH miden la presión sanguínea para determinar tristeza, si alguien lo está, envían un video de gatitos, una canción motivadora o cualquier cosa para fomentar la felicidad.


Estos minerales para fabricar felicidad están dentro del cometa y por tal razón, una vez que la misión que salvará la Tierra despega, él en un acto de poder sobre la presidenta de los Estados Unidos hace que los cohetes regresen antes de alcanzar el espacio. Así de ridículo, pero recuerden que esta película es una comedia negra. Nadie haría esto en la realidad ¿O sí?


El excéntrico multimillonario justifica la decisión con el aval de dos premios Nobels. Además de un “greenwashing” sobre lo valioso que será para el planeta el tener estos minerales: menos minería más empleos. ¿A qué les suena fugaces lectores y lectoras? ¿Dónde más hemos escuchado que no importa destruir la naturaleza siempre que exista más empleos? Es un discurso muy popular en estos días. Así, un plan alternativo de romper el cometa en pedazos “inofensivos” entra en juego.


En el intermedio suceden varios dramas entre los personajes, la base rusa que intenta enviar una misión para desviar al cometa y salvar la Tierra es destruida de manera insólita. China e India son ignorados por los Estados Unidos como aliados espaciales. En tanto el gobierno inicia una campaña llamada “No mires arriba” para negar que el cometa sea real, sin importar, la abrumadora evidencia y fotografías satelitales del cuerpo celeste aproximándose. De ahí el nombre de la película.


¿Todo está perdido? Un mes antes del impacto los tres mosqueteros: Mandy, Kate Dibiasky y Teddy inician un movimiento “Mira hacia arriba” y logran que Hollywood se sume. A pesar de todo el esfuerzo y hasta un concierto gratuito de Ariana Grande, la única posibilidad es que el plan del millonario funcione. Sin embargo, ellos saben que no funcionará porque la ciencia con que se construyó la misión y la tecnología no eran de calidad. Era ciencia pagada para avalar una tonta idea de dividir el cometa en vez de desviarlo.


Sin más esperanzas los protagonistas vuelven a casa y esperan el fin del mundo alrededor de una mesa con comida. El impacto sucede como lo predijo Kate Dibiasky, a quien llamaron loca en un inicio. En tanto la tierra desaparece, un grupo selecto de 2000 personas se preparan para partir en un cohete al espacio en búsqueda de otro planeta habitable. ¿Qué pasa cuando llegan a la nueva “Tierra”?


Y así, el dilema social está claramente explicado en “No mires hacia arriba”. Una decisión egoísta, por encima del bien común, mata a todas las especies del planeta incluida el ser humano. Sin duda una película ambiental que en lo particular me encantó por su honestidad. La verdad es que, si fuera una adaptación latinoamericana, yo terminaría el “soundtrack” con la canción de los pendejos de Cabral. Esta sátira le quedaría como anillo al dedo, porque vivimos tiempos indescifrables donde lo que pasa con una exreina de belleza es más importante que lo que sucede hoy en día con la minería en nuestro país. Puros gatitos y más gatitos. Felices fiestas.


Facundo Cabral:

Mi abuela decía "Habría que acabar con los uniformes que le dan autoridad a cualquiera" "¿Qué es un general desnudo?"

Y tenía razón, y tenía derecho hablar de esto Porque estuvo casada con un coronel Que era realmente un hombre valiente Solamente les tenía miedo a los pendejos

Un día le pregunte por qué, y me dijo: "Porque son muchos" No hay forma de cubrir semejante frente Y por temprano que te levantes, a dónde vayas Ya está lleno de pendejos

Y son peligrosos porque, al ser mayoría Eligen hasta el presidente