• Franklin Vega

El Parque Nacional Machalilla a la deriva por la falta personal y recursos económicos

Actualizado: jun 25




Una de las dos lanchas del Parque Nacional Machalilla que se hundió y fue reflotada. Todos los equipos se perdieron. Foto: Franklin Vega


Al extremo norte de la playa de Puerto López, en medio del Parque Nacional Machalilla (PNM), justo frente al Retén Naval, una lancha de 7,5 metros de eslora (largo) está sobre la arena. La imagen de abandono, resume la situación de una de las áreas protegidas más conocidas del Ecuador por ser un remanente de bosque húmedo de garúa de la Costa (el "equivalente" al bosque nublado andino) y por la llegada de las ballenas jorobadas. Existen pocos recursos que resultan insuficientes para mantener instalaciones y equipos marítimos. De acuerdo con el equipo de guardaparques se esperan nuevos recursos fiscales. Por ejemplo, la lancha de la foto se hundió de manera incierta y se perdieron todos los instrumentos electrónicos; lo cual, representará al Ministerio del Ambiente un gasto cuantioso.


Mapa del Parque Nacional Machalilla y la Reserva Marina Cantagallo Machalilla


El PNM cubre un área de casi 42 mil hectáreas terrestres y 14 mil hectáreas marinas, según los datos del Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica. Al área marina de Machalilla se deben sumar las 143 mil hectáreas de la Reserva Cantagallo Machalilla, creada en el 2015 con el Acuerdo Ministerial Nro 8 del Ministerio del Ambiente, el cual en el artículo 2, establece que la administración estará a cargo del Parque Machalilla.


En la actualidad el PNM cuenta con 23 guardaparques, solo dos de ellos tienen nombramiento y los restantes están por contrato desde hace tres años. A la falta de personal, hay que añadir la rotación de los Jefes de Área o administradores del PNM: desde el 2014 han pasado 10 personas en ese cargo, el último Jefe del Parque según un ex-funcionario "duró" gracias a la pandemia.


Con una lancha y 22 guardaparques se deben cubrir más de 41.000 hectáreas en tierra y 156.000 hectáreas marinas.

El equipo de guardaparques para enfrentar las carencias ha priorizado los controles. En el mar solo controlan la Isla de la Plata, con una lancha donada por la ONG Wild AID en el 2017 y con turnos de tres guardaparques que rotan cada tres días. En la parte terrestre, se controlan los puntos con más visitantes: la playa de Los Frailes, la Comuna Agua Blanca, la isla de Salango y la isla de La Plata.


Lancha de pescadores con cuerpos de tiburones a punto de desembarcar en la playa de Puerto López. Foto: Franklin Vega


En un recorrido por el área costera de Machalilla es frecuente encontrar pulperos (buzos que capturan pulpos), pescadores regresando del mar con cuerpos de tiburones o embarcaciones con turistas sin permisos del PNM. Estos últimos, no cumplen con las normas mínimas de operación como respetar el aforo de las lanchas o el usar motores de cuatro tiempos en lugar de dos tiempos, que contaminan más.


En el patio del PNM en Puerto López, el 8 de junio pasado, estaba un camión con tablones de guayacán que fue decomisado cerca del pueblo, gracias a una denuncia de la ciudadanía. La madera se movilizaba sin guía, por lo que fue retenido. Este podría ser un caso aislado, pero basta visitar una de las carpinterías o aserraderos de esta localidad para encargar la elaboración de una cama de guayacan o cualquier mueble de madera fina. Lo más probable es que esta madera provenga de los bosques que aún quedan en el área protegida. No existe una estrategia para que a nivel comunitario se restauren estas especies aunque existe un programa del Ministerio de Agricultura que podría responder.


El cambio de uso de suelo toma fuerza al recorrer las comunas que colindan con el PNM. Es frecuente encontrar los hitos del parque en medio del bosque junto con pastizales o sembríos de maíz. Los comuneros afirman que solo toman del bosque lo que necesitan para subsistir, que no venden la madera y que saben que está prohibido.


Hitos que marcan los límites del Parque Nacional Machalilla, junto a una de las comunas colindantes. Fotos: Franklin Vega


En las oficinas del PNM, la mayoría de decomisos de madera se producen por denuncias ciudadanas de algunas comunidades y personas particulares. Las evidencias de tala en la zona de Machalilla son frecuentes, como en un trino de Luis Suárez, Director de Conservación Internacional, que denunció invasiones en el Bosque Protector Sancán-Cantagallo al Norte del Parque Nacional Machalilla.


Parte de esta debilidad institucional del PNM se evidenció la semana pasada, cuando el Municipio de Puerto López "re-inscribió" en el Registro de la Propiedad del Cantón un predio de 140 hectáreas que abarca a La Playita de Salango, un lugar de importancia mundial para la conservación de las tortugas marinas (pronto un informe detallado sobre este caso en Bitácora Ambiental).




Vista parcial de La Playita de Sanlango. El Municipio de Puerto López reinscribió el predio que colinda con la playa.


Jorge Rodríguez, uno de los primeros guardaparques, comenta que ahora no se hacen los patrullajes como hace 25 años. “Recorríamos todas las comunas, verificábamos que no ingresen al Parque. Eran jornadas de ocho días caminando por el monte sin los caminos que hay ahora”.


Un funcionario del Ministerio del Ambiente, quien pidió la reserva de su nombre, reconoció que están desbordados por la falta de personal e indicó que desde Quito se tramita la contratación de tres guardaparques más, a pesar que requieren 11 para llegar al número de marzo pasado. “No hay forma que autoricen más contrataciones”, a la vez reconoció que se requiere una evaluación urgente de los funcionarios: “sabemos que hay que depurar el personal de algunas áreas protegidas de Manabí”.


Sin embargo, en el 2014 se hizo un diagnóstico en el Ministerio del Ambiente y se determinó que el Parque Nacional Machalilla necesita por lo menos 60 guardaparques para controlar el área protegida. Gustavo Manrique, Ministro del Ambiente, Agua y Transición Ecológica, dijo a Bitácora Ambiental que está trabajando para fortalecer la gestión del Parque Nacional Machalilla.


Un turismo desordenado que presiona a las ballenas



Ballena jorobada saltando dentro de la Reserva Cantagallo Machalilla. Foto: Archivo particular.


Galápagos chiquito, así se conoce a la Isla de la Plata entre los turistas debido que sus ambientes son similares. A diferencia del archipiélago, la Isla de la Plata tiene un límite al número de turistas que pueden ingresar cada dia: 176. Esa es la capacidad de carga, la cantidad máxima de visitantes permitidos para que no se produzcan impactos negativos en su fauna y flora.


Esas visitas están reguladas o divididas en 11 patentes o permisos de operación al Parque Nacional Machalilla y la Isla de la Plata (con 16 pasajeros cada una), tres de buceo y son las únicas autorizadas, por el Ministerio del Ambiente, para ingresar a la joya del Parque Nacional Machalilla (PNM), por lo menos de forma oficial.


Además de estas empresas, existen 24 más que ofertan tours de pesca vivencial, tours por las zonas marinas, visitas a la isla de Salango (que también es parte del PNM) y la observación de ballenas. Estos emprendimientos que van desde lanchas de seis metros de largo hasta yates para 20 personas, están regulados por el Municipio de Puerto López y la Armada.


Tanto los funcionarios del Parque como de la Municipalidad no logran acuerdos y la relación es nula o inexistente. Este divorcio administrativo se muestra en que mientras el Parque intenta regular la operación en el área protegida, el Municipio no tiene problema en autorizar kioscos en la playa al estilo de Atacames con música y venta de alcohol o permitir la operación de embarcaciones con motores fuera de borda de dos tiempos. Este mismo caso es recurrente en muchas áreas protegidas con alto interés turístico como El Cuyabeno.


Yate con motores de dos tiempos, que contaminan más, realizan tours en el área marina del Parque Nacional Machalilla y la Reserva Cantagallo Machalilla. Foto: Franklin Vega


Mañana, 19 de junio, empieza oficialmente la temporada de observación de ballenas en Puerto López. El Municipio preparó un programa, como una fiesta junto al mar, donde designarán como hace 20 años a los padrinos de la temporada, previo a esto hicieron un curso de capacitación en normas de bioseguridad. El compromiso es que las lanchas zarpen solo con el 75% de su capacidad.


Los operadores turísticos de Puerto López esperan que con esta temporada de ballenas se recupere algo de los ingresos perdidos en la pandemia, durante el 2020. El Municipio del Cantón calcula que las pérdidas ascienden a 13 millones de dólares. Sin embargo, quienes viven del turismo en Machalilla compiten de manera desleal debido a la falta de regulaciones municipales; lo cual baja los precios y aumenta el número de viajes. Frente a esto el Parque Nacional Machalilla no cuenta con los recursos para realizar el control en la Reserva Marina Cantagallo Machalilla, dónde se realiza la observación de las ballenas.


Los 11 operadores formales (con 11 embarcaciones) son controlados por la Armada y el PNM, pueden hacer hasta tres viajes en el día y deben cumplir todas las regulaciones y no llevar más de 16 pasajeros. Los operadores sin patente, pueden salir todas las veces que llenen sus botes, tanto para observar ballenas como para hacer tours de snorkel, hasta organizan fiestas de cumpleaños en la isla de Salango. Esto sin que al menos todos paguen la patente municipal de turismo, que permitiría dotar de mejores recursos a la incipiente Unidad de Turismo de Puerto López.


Wilmer Parrales -un expescador convertido al turismo en el 2013 y propietario de uno de los 12 yates que ofrecen observación de ballenas- explica que sus ganancias se ven mermadas por los intermediarios. En Puerto López, cerca de 50 personas ofertan tours de ballenas y venden esos grupos a las diferentes operadoras, el precio “oficial” es del 25 dólares por persona, de ese valor se resta la comisión por la venta o el enganche y al operador le llega 20 dólares o menos.


“Los enganchadores o intermediarios ofrecen más de lo que se puede dar en el viaje a los turistas; ya con los pasajeros a bordo, los reclamos y los problemas son para nosotros”, recalca Parrales y pide que se controle al Municipio, por ejemplo que exija el uso de motores ecológicos, de 4 tiempos, "que cuestan más y contaminan menos; en eso también hay competencia, porque nosotros hacemos inversiones altas".


Ya en medio de la temporada, esos precios bajan hasta 10 dólares por persona y las lanchas salen sin itinerario ni control hacia la zona donde están las ballenas; por lo general a unos 15 minutos de la costa. Se divisan algunos lomos de los gigantes marinos y en 15 minutos más emprenden el regreso. Queda a discreción de cada capitán de yate el cumplir las regulaciones sobre la distancia máxima de acercamiento o el número de botes cerca de las ballenas, pues la única lancha del PNM permanece en la Isla de la Plata para realizar el control a las embarcaciones de turismo.


Lancha de 7 metros de eslora donada por la ONG WILDAID al Parque Nacional Machalilla en el 2017. Foto: Archivo Particular.


Esta competencia por un lado permite democratizar el avistamiento de ballenas, al bajar los costos más personas acuden a Puerto López, pero a la vez ha repercutido en que la estancia en el pueblo se reduzca y en consecuencia el uso de las facilidades como hoteles y restaurantes. Es frecuente observar grupos, especialmente familias, que llegan, toman un tour y se van a otros lugares. Los puntos a considerar son la calidad de las visita, la seguridad de los turistas y qué beneficios dejan en el pueblo, al gastar solo en el viaje a ver las ballenas y tal vez una comida. De igual manera las implicaciones para la municipalidad que debe brindar más servicios como agua y recolección de basura.


Esta afluencia masiva y por periodos cortos también repercute en el número de botes que visitan los diferentes grupos de ballenas. Según las regulaciones solo se permiten hasta tres botes cerca de las ballenas jorobadas y se pueden acercar hasta 100 metros. Sin embargo, al tener más embarcaciones que regresan una y otra vez a verles, se reportan casos de persecuciones a las manadas de las jorobadas.




Malecón turístico de Puerto López. Foto Franklin Vega


En el 2019 se produjo un incidente con un grupo de turistas vascos. La lancha en la que viajaban se averió en medio del tour de ballenas y no tenían ni radio ni teléfono celular o satelital para notificar la emergencia. Ese grupo pasó tres horas a la deriva hasta que fue otra lancha a buscarles. Por su parte, ni el Municipio ni el PNM tienen respuestas ante estos cuestionamientos. La Armada del Ecuador, se limita a revisar los documentos de las embarcaciones y autorizar los zarpes. El turista parece que no importa.


El Ministro del Ambiente, Gustavo Manrique, dijo a Bitácora Ambiental, que fortalecerá la gestión del Parque y que buscará un acercamiento con el Ministro de Turismo para realizar una labor conjunta en el Parque Nacional Machalilla.


Testimonio:

Yo pagué 80 dolares para vivir una experiencia que me la vendieron como sostenible y de bajo impacto para las ballenas. La operadora que contaba con los permisos, nos llevó a la Isla de la Plata y desde ahí en un bote por separado. La verdad no encontramos diferencia en comparación de los otros servicios. Al final en el retorno a Puerto López, el barco se dañó y quedamos a la deriva por tres horas. El personal de la embarcación no sabia que hacer y trataron de transbordar en medio de un oleaje fuerte a todas las personas incluidos infantes. Yo casi cometo la imprudencia de transbordar porque no sé de estas maniobras, gracias a una amiga no lo hice, porque podía haber quedado aplastada en la mitad de las dos embarcaciones. El oleaje era fuerte. Fueron momentos de alto riesgo y al negarnos al transbordo simplemente nos quedamos sentados sin agua, ni comida y sin ayuda de ninguna autoridad. No me interesa volver a Puerto Lopez. Itziar, Turista del grupo Vasco



Una escena frecuente en la playa de Puerto López. Foto: Franklin Vega






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