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En Manglaralto desaparecieron los nidos de tortugas mientras avanza un malecón de USD 3,3 millones

  • Foto del escritor: Franklin Vega
    Franklin Vega
  • hace 5 horas
  • 2 Min. de lectura

En la playa de Manglaralto desaparecieron las mallas que protegían nidos de tortugas marinas, mientras avanza la construcción de un malecón de USD 3,3 millones financiado con deuda pública. La intervención se desarrolla sobre un área documentada de anidación sin que se conozcan públicamente los estudios de impacto ambiental, los permisos otorgados ni las medidas de mitigación, abriendo cuestionamientos sobre la coherencia en la protección de especies en peligro crítico en el país.


Estos son parte de los nidos que desparecieron en Manglaralto. A la izquierda el antes y a la derecha el después. Foto: Iguana de Bitácora Ambiental en Manglaralto.


Los nidos estaban ahí. Señalizados. Protegidos con mallas. Documentados.

En enero de 2026 se registraron cinco nidos activos de tortugas marinas en la playa de Manglaralto. En octubre de 2025 se habían identificado al menos tres más. Las fotografías —tomadas con apenas un mes de diferencia— evidencian la presencia de zonas de anidación claramente delimitadas.


Hoy esas mallas han desaparecido.

Sin explicación pública del Ministerio del Ambiente (MAE), sin información técnica disponible y sin claridad sobre el destino de los nidos, la zona coincide con el área donde la Prefectura de Santa Elena, con financiamiento del Banco de Desarrollo del Ecuador (BDE), impulsa la construcción de un malecón valorado en USD 3,3 millones. No se trata de una donación: es deuda pública, recursos de todos los ecuatorianos.

La pregunta es inevitable:¿Las tortugas “estorban” al malecón?


Mientras el país celebra junto al MAE el nacimiento de tortugas laúd (Dermochelys coriacea), especie en peligro crítico de extinción en el Pacífico Oriental, en Manglaralto se permite intervenir un área documentada de anidación.

¿Existen tortugas de primera y segunda categoría?¿Por qué en algunos territorios se protege estrictamente y en otros se flexibilizan los criterios?



Reubicación: ¿solución técnica o argumento débil?

Uno de los argumentos expuestos es la eventual “reubicación” de nidos. Sin embargo, la anidación responde a dinámicas ecológicas complejas: las hembras regresan, décadas después, a las playas donde nacieron.

¿Qué ocurrirá cuando esas tortugas vuelvan dentro de 15 o 20 años y encuentren cemento?


Hasta ahora no se ha hecho público:

  • El diseño final del proyecto.

  • Los estudios de impacto ambiental.

  • Las medidas de mitigación específicas.

  • El plan de manejo de aguas servidas de los 16 baños proyectados.

  • Los permisos ambientales emitidos por el MAE.

Las promesas de que el malecón controlará marejadas carecen de sustento técnico visible. Y el patrón recuerda otros procesos recientes: obras ejecutadas con escasa información pública, débil sustento científico y limitada participación social.

Desarrollo turístico sin ciencia ni límites termina erosionando precisamente aquello que se busca promocionar: la identidad natural del territorio.

Manglaralto no es un terreno vacío. Es una playa viva. Un área de anidación. Un ecosistema dinámico.

La transparencia no debería ser opcional.

 
 
 
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