• Franklin Vega

“El futuro de la conservación de la altamar se vota en la ONU”


Gladys Martínez, directora ejecutiva de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente con sede en Costa Rica (AIDA). Foto: Gladys Martínez


Hoy termina la V Conferencia Intergubernamental sobre Biodiversidad Marina en Áreas Fuera de la Jurisdicción Nacional y el objetivo es conservar y usar sosteniblemente la biodiversidad en áreas fuera de la jurisdicción nacional, llamado Tratado de Altamar.


Este nuevo tratado se ha discutido desde el 2012 bajo el paraguas de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y según los últimos reportes, del optimismo inicial no hay avances suficientes para que se adopte.


Bitácora Ambiental entrevistó a Gladys Martínez, directora ejecutiva de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA) con sede en Costa Rica, sobre este nuevo instrumento jurídico internacional, cuya suerte se define hoy, cuando termine la Conferencia.


¿Qué alcance tiene el Tratado de Altamar?

El objetivo es conservar y usar sosteniblemente la biodiversidad en áreas fuera de la jurisdicción nacional; eso quiere decir, que no va a estar cubriendo nada que ya esté regulado por la soberanía de cada estado o las Organizaciones de Recursos Pesqueros (OROPS). Estas son áreas que actualmente ya tienen actividades y están normadas. Hay que diferenciar bien cuando se dice altamar hay el concepto que es es solo el nivel superficial del agua y que no involucra el cuerpo del agua y el suelo submarino, el fin de este tratado en realidad es todo lo que no esté cubierto por la gobernanza nacional o la jurisdicción nacional y que involucra desde la superficie del mar hasta el fondo marino y el subsuelo marino


¿Cómo conciliar este tipo de acciones en el mar?

Hay actividades que se realizan en el mar como el cableado submarino, pesca, transporte marítimo… Todas estas que ya existen, que tienen una gobernanza y una figura no las va a sustituir, lo que buscamos es coordinar y armonizar entre estas actividades. Existen muchas acciones como las pesqueras que ya están pasando en la altamar y no se comunican por ejemplo con el cableado submarino, no se comunican con el transporte marítimo; ahora están negociando sobre minería submarina y no hay intercambio de información con otras autoridades que las regulan. ¿Qué pasa si permitieran una actividad minera en un área donde se afecta la pesca? No existe un análisis integral, que asegure de que una determinada actividad vaya a impactar lo que ya está protegido.


Hablando de la pesca; en el Ecuador el 80% de las capturas de atún se hacen en mar abierto y según la FAO la mayoría de la pesca proviene de aguas marinas y aguas continentales, no se hace la división de zonas económicas exclusivas ni altamar, ni el mar territorial.

Uno de los mayores retos que hemos visto es la negociación de los tratados en función de la FAO y de las organizaciones de recursos pesqueros; la preocupación es que si este nuevo tratado los va a impactar o no. El nuevo acuerdo tiene que incluir el tema pesquero porque si lo excluimos sería restarle robustez, efectividad, ambición. Igual que la pesca, debe incluirse minería, el cableado submarino, el transporte, etc. Entonces el nuevo tratado incluye todas las actividades; sin embargo, no va a duplicar la FAO y las OROPS (Organismo Regional de Ordenación Pesquera) ya han establecido cuotas, zonificación y utilizan, sin duda, las áreas fuera de la jurisdicción nacional. No obstante, en el caso de Galápagos hay un tema de que es preocupante y que este tratado si pudiera ayudar que también a controlar la pesca ilegal de las embarcaciones asiáticas principalmente chinas.


¿Hay una postura regional para combatir el asedio de la Flota pesquera internacional?

En las negociaciones de este tratado, en Latinoamérica, Argentina es el país que más ha impulsado el tema de establecimientos de áreas marinas protegidas en la altamar y es uno de los países que más han fortalecido su posición nacional. Se busca crear, por ejemplo, un área marina protegida en la milla 201 que va a beneficiar a sus pescadores porque así no van a estar sufriendo los impactos de la pesca ilegal y la sobre pesca; porque las embarcaciones asiáticas tienen una potencia que no tenemos los países latinoamericanos, son como una aspiradora excesiva y todos los impactos que les causan en la jurisdicción nacional.


¿En qué temas se tienen acuerdos?

Se analiza un texto bastante avanzado, todavía hay temas a pulir, pero son menores. Yo trabajo con los países latinoamericanos, pero también recibimos información de otras regiones y hay mucho ánimo y compromiso para que esta sea la última reunión. Los grupos regionales que son de CARICOM de Latinoamérica de la Unión Europea y EEUU las islas del Pacífico. Uno de los temas que creo que ha sido más difícil de llegar a acuerdos es la parte de evaluación de impacto ambiental de las diferentes actividades.


Qué otros temas están pendientes en el nuevo tratado?

Los elementos son: áreas marinas protegidas, evaluaciones de impacto ambiental, acceso a recursos genéticos marinos y creación de capacidades de transferencias de tecnologías. Entonces en estos cuatro temas existe bastante acuerdo en casi todos los elementos, donde se necesita trabajar más es en evaluación de impacto ambiental y es clave hay compromiso internacional para llegar a proteger al 30% del mar al 2030. Supongamos que se llega a proteger ese 30 por 30 y para lograrlo se necesita que incluyan altamar, que pasa con el 70% restante ahí es donde la evaluación de impacto ambiental juega un papel vital. Es una propuesta ambiciosa, pero posible.


En este sentido también se podría dar el marco para por ejemplo para especies que están amenazadas como los tiburones, se puede llegar a ese detalle?

Lo que se llegaría hacer para proteger especies como estas, es el establecimiento de áreas marinas protegidas, que sean amplias, a largo plazo y estratégicamente colocadas donde se pueda proteger los patrones de migración. Considerar como estas áreas protegidas brindan refugio a especies como los tiburones, ballenas, tortugas. Un elemento que es importante que se incluya dentro de las evaluaciones de impacto ambientales el efecto acumulativo para que no afecte el tránsito de las especies, que son inhibidas por sonido acumulativo. Hablo de este tipo de cosas ,pero el tratado no se va a poner a regular como especies, es un tratado amplio que busca proteger la biodiversidad de la altamar.


Le preguntaba sobre los tiburones porque es uno de los temas más importantes en Galápagos, al gual la isla de Cocos.

Es clave la conexión de Galápagos y la isla del Coco, hay mucha voluntad política y en la Conferencia de los Océanos en Portugal en junio pasado, se evidenció que hay también mucho compromiso de financiadores y donantes que realmente quieran hacer una tarea para fortalecer la protección en el mar. Considero que se incrementarán mucho los acuerdos internacionales hacia esa protección durante el siguiente año u los siguientes.


Esperamos que hoy, en la ONU se logren los acuerdos y el tratado para conservar y usar sosteniblemente la biodiversidad en áreas fuera de la jurisdicción nacional se logre.