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El tráfico de iguanas de Galápagos llega a Science mientras Ecuador enfrenta dos procesos por 44 ejemplares

  • Foto del escritor: Franklin Vega
    Franklin Vega
  • hace 2 días
  • 5 min de lectura

Una publicación científica internacional advierte que los controles ecuatorianos son insuficientes y pide desmantelar las redes que extraen, transportan y comercializan fauna de Galápagos. Las causas por las 12 iguanas encontradas en Guayaquil y las 32 incautadas en Quito deberán ir más allá de quienes llevaban las maletas.


El tráfico de iguanas marinas de Galápagos dejó de ser solamente una alarma local. El 3 de septiembre de 2026, la revista científica Science publicó la carta “Combat Galapagos marine iguana trafficking”, que vincula las incautaciones recientes con las fallas de control en Ecuador y con una red internacional capaz de convertir animales extraídos de la naturaleza en ejemplares aparentemente legales.


La publicación aparece mientras en Ecuador avanzan dos procesos relacionados con 44 iguanas marinas encontradas en aeropuertos continentales durante 2026. En ambos casos, la pregunta central ya no puede limitarse a quién transportaba los animales. Las investigaciones deben establecer quién los capturó en Galápagos, cómo salieron del archipiélago, quién financió los viajes y quién esperaba recibirlos en el extranjero.


Doce iguanas en Guayaquil y seis muertes

El primer caso ocurrió el 19 de mayo. Doce iguanas marinas fueron encontradas dentro del equipaje de tres ciudadanos tailandeses en el aeropuerto de Guayaquil. Los animales habían llegado desde Baltra y la ruta prevista continuaba por Ámsterdam hasta Bangkok. Seis de las iguanas murieron.


El hallazgo en Guayaquil confirmó que los animales habían atravesado previamente los controles existentes en el principal aeropuerto de Galápagos en Baltra. Para llegar al continente tuvieron que ser capturados en su hábitat, ocultados, trasladados hasta el aeropuerto de Baltra y embarcados en un vuelo comercial sin ser detectados.


Ese recorrido obliga a mirar la cadena completa. La incautación final evitó que los ejemplares llegaran al mercado internacional, pero no impidió su extracción ni su salida de las islas. Tampoco explica, por sí sola, quiénes organizaron la operación desde Ecuador o quiénes eran los destinatarios.


Otras 32 iguanas descubiertas en Quito

El 28 de agosto, otras 32 iguanas marinas fueron incautadas en el aeropuerto de Quito a una pasajera rusa. Las primeras versiones mencionaron Islandia o Bangkok como posibles destinos, pero el destino final aún no ha sido establecido con certeza.


La segunda incautación, ocurrida apenas tres meses después, impide presentar el caso de Guayaquil como un hecho aislado. Son 44 iguanas descubiertas en dos operaciones aeroportuarias distintas y con pasajeros de diferentes nacionalidades. El patrón común es que todos los animales salieron de Galápagos y solo fueron detectados cuando ya se encontraban en el continente.


El artículo de Science también recuerda que otras cuatro iguanas fueron recuperadas en mayo en una zona residencial. Esos ejemplares no forman parte del conteo de las 44 incautadas en Guayaquil y Quito, pero amplían el contexto de una extracción que puede involucrar varios puntos de almacenamiento y tránsito.



Una alerta internacional sobre controles insuficientes

La carta fue firmada por Juan José Alava, de la Universidad Simon Fraser; Eliana Molineros, de la Fundación Proyecto Sacha; Franklin Vega, de Bitácora Ambiental; Jennifer Jacquet, de la Universidad de Miami; y Gohar A. Petrossian, del John Jay College of Criminal Justice de la Universidad de la Ciudad de Nueva York.


Los autores sostienen que los intentos recientes de contrabando revelan que las medidas ecuatorianas para detectar el tráfico de vida silvestre, incluidos los escáneres de rayos X para equipajes, resultan insuficientes. La alerta no se concentra únicamente en el último filtro aeroportuario: señala vacíos en la política contra el tráfico de fauna y la necesidad de reforzar la vigilancia en toda la ruta.


La iguana marina, Amblyrhynchus cristatus, es endémica de Galápagos y está clasificada como Vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Ecuador prohíbe su extracción y nunca ha autorizado la exportación de ejemplares vivos. Desde el 5 de marzo de 2026, además, la especie se encuentra en el Apéndice I de la CITES, que establece el nivel más estricto de protección frente al comercio internacional. El cambio de apéndice solo fue posible luego de la sentencia de la jueza Viviana Pila, en octubre del 2022, tras una acción de protección impulsada por Franklin Vega y el jurista Milton Castillo Maldonado.


El “lavado” de animales silvestres

El artículo explica que las redes no dependen únicamente de ocultar animales dentro de maletas. También pueden utilizar documentos falsificados y aprovechar vacíos en el sistema de permisos CITES para declarar como “criados en cautiverio” a ejemplares capturados en estado silvestre.


La publicación menciona operaciones o vacíos relacionados con Uganda, Mali, Suiza y Japón. En países como Mali o Uganda, iguanas extraídas de Galápagos habrían sido presentadas falsamente como nacidas en cautiverio para obtener documentos que faciliten su posterior circulación hacia África, Asia, Europa, Norteamérica y el Pacífico.


La inconsistencia es evidente: esos países no poseen centros de cría autorizados que expliquen el origen legal de los animales y Ecuador no permite exportar iguanas vivas. A pesar de ello, los permisos pueden otorgar una apariencia de legalidad a ejemplares que originalmente fueron sustraídos del archipiélago. Según el artículo, Perú funciona como un punto de tránsito, mientras Europa y Asia figuran entre los principales mercados de destino.


Los procesos deben llegar hasta la red

Las causas abiertas por las incautaciones de Guayaquil y Quito constituyen una oportunidad para determinar cómo opera la cadena dentro y fuera del país. Procesar únicamente a las personas que llevaban las maletas podría sancionar el último eslabón y dejar intacta la estructura que captura los animales, recluta transportistas, financia desplazamientos, prepara documentos y coordina la entrega en el extranjero.


Science plantea que Ecuador debe aumentar la supervisión en los aeropuertos, combatir y judicializar con firmeza las redes de delincuencia organizada y coordinar acciones con los países utilizados como rutas de tránsito o destinos. También pide a la CITES cerrar los vacíos de sus procedimientos y reforzar la fiscalización de los permisos empleados para acreditar supuestos nacimientos en cautiverio.


La publicación advierte, además, que las dificultades económicas en comunidades pesqueras de Galápagos y de la costa ecuatoriana pueden facilitar la presión o el reclutamiento por parte de organizaciones criminales. La respuesta, por tanto, requiere control y justicia, pero también apoyo económico y alternativas sostenibles que reduzcan la vulnerabilidad frente a estas redes.


Cuarenta y cuatro iguanas y una misma falla

Las iguanas marinas ya enfrentan contaminación por plásticos y sustancias químicas, urbanización, ataques de perros asilvestrados y fenómenos de El Niño que reducen las macroalgas de las que se alimentan. El tráfico agrega una presión directa sobre poblaciones fragmentadas y sobre una especie que solo existe en Galápagos.


Los dos expedientes deberán responder si detrás de las 44 iguanas existe una misma estructura, varias redes o intermediarios conectados con compradores distintos. También deberán esclarecer qué controles fallaron y si hubo colaboración interna para facilitar la salida de los animales.


La aparición del caso en Science confirma que la preocupación ya trascendió las fronteras de Ecuador. La respuesta del Estado será observada no solo por los tribunales y la ciudadanía, sino también por investigadores y organizaciones internacionales dedicadas a la conservación y al combate del tráfico de vida silvestre.


Galápagos posee numerosos puntos de control, pero todavía no cuenta con un verdadero sistema integrado capaz de impedir que su fauna endémica termine en el mercado internacional. Las 44 iguanas incautadas son la evidencia más reciente de esa grieta.


El artículo completo en:


 
 
 

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