top of page

4 aeropuertos, una misma grieta: el tráfico de iguanas obliga a auditar toda la ruta

  • Foto del escritor: Franklin Vega
    Franklin Vega
  • hace 12 minutos
  • 9 min de lectura

En uno de los aeropuertos de Galápagos se documentó controles manuales, equipos fuera de servicio, revisión parcial de equipaje y graves vacíos de videovigilancia. Los hallazgos ofrecen una matriz concreta para revisar la ruta que siguieron las iguanas traficadas. Proyecto Sacha plantea medidas administrativas inmediatas y el abogado Milton Castillo pide que la justicia investigue la red completa, no solo a quien llevaba la maleta.

Una de las 32 iguanas incautadas a la ciudadana rusa el 28 de agosto en el aeropuerto de Quito. Foto: Policía Nacional del Ecuador.
Una de las 32 iguanas incautadas a la ciudadana rusa el 28 de agosto en el aeropuerto de Quito. Foto: Policía Nacional del Ecuador.

El problema ya no cabe dentro de una maleta azul, como la usada por la ciudadana rusa para intentar sacar 32 iguanas marinas juveniles desde el Aeropuerto de Quito el viernes 28 de agosto. Este es el hecho más reciente de una larga lista de episodios de tráfico de la fauna de Galápagos que tienen casi 20 años reportándose, pero que las autoridades no controlan.


En mayo de 2026 aparecieron cuatro iguanas marinas juveniles frente al aeropuerto de Guayaquil. Días después, tres ciudadanos tailandeses fueron procesados en esa terminal con doce iguanas ocultas en su equipaje y con las extremidades atadas, la audiencia por este juicio se realizará 31 de agosto a las 13:30. El 29 de agosto se produjo un nuevo caso en el aeropuerto Mariscal Sucre de Quito: una ciudadana rusa fue aprehendida cuando pretendía salir del país con 32 de iguanas distribuidas en ocho recipientes plásticos dentro de una maleta azul.


Los hechos vuelven urgente la pregunta planteada anteriormente por Bitácora Ambiental: si Galápagos posee tantos controles, ¿por qué su fauna continúa atravesándolos? En las islas, los galapgueños se quejan por no poder ingresar una funda de café pasado (el de las islas es, para algunos, demasiado ácido) ante unos controles férreos.


En la columna ¿Por qué se trafica la fauna única de Galápagos?advertimos que la existencia de puestos de inspección, cámaras, escáneres y procedimientos institucionales no equivale necesariamente a un sistema integrado de control. El nuevo caso obliga a pasar de la advertencia a la verificación: preservar registros, reconstruir la ruta completa e identificar qué controles funcionaron, cuáles fallaron y dónde se perdió la cadena de custodia.


Un diagnóstico que no puede ignorarse

En las reporterías previas en los aeropuertos de las islas hemos identificado vulnerabilidades operativas que pueden repetirse en cualquier aeropuerto y ofrece criterios verificables para examinar los tres puntos de la ruta bajo investigación. 


En San Cristóbal se puede observar que hay:

- inspección manual de carga en un espacio abierto e improvisado, sin infraestructura exclusiva;

- entrega de la carga revisada a los propios usuarios para que la trasladaran hasta las oficinas de las aerolíneas, lo que abría una ruptura en la cadena de custodia;

- un escáner de rayos X para equipaje facturado fuera de servicio y una revisión manual aleatoria de aproximadamente el 30 % de las maletas;

- dos equipos de rayos X para equipaje de mano fuera de funcionamiento desde hacía alrededor de diez años y el uso, en su lugar, de un equipo de mayores dimensiones;

- un arco detector de metales incapaz, por su propia tecnología, de detectar animales u objetos no metálicos adheridos al cuerpo;

- diecisiete cámaras instaladas, de las cuales desconocemos cuántas están funcionamiento;

- ausencia de un operador permanente de videovigilancia y falta de cobertura efectiva en zonas críticas de carga;

- insuficiencias en procedimientos escritos, infraestructura y capacitación del personal.


El diagnóstico demuestra una diferencia esencial: un equipo instalado no constituye un control si está fuera de servicio; una cámara no protege si no cubre el punto crítico, no graba o nadie la monitorea; y una inspección inicial pierde valor si el objeto revisado vuelve a quedar en manos del usuario antes de ser recibido por la aerolínea.


En Baltra hay tres cuartas partes de lo mismo. El control al equipaje lo realiza el personal de ECOGAL y solo cuando encuentran algo sospechoso llaman al guardaparque. Esto es solo una muestra del debilitamiento de las capacidades del Parque Nacional Galápagos (PNG).


Los reportes de las cámaras de seguridad no se comparten con nadie que Ecogal no quiera y el tema de la carga se maneja de forma reservada, se supone que escanean todas las maletas. Tanto en el incidente del 19 de mayo como en las iguanas encontradas en la mecánica frente al Aeropuerto, las iguanas salieron desde Baltra.


Las propuestas para los aeropuertos de Baltra y de San Cristóbal para que las iguanas no sigan traficándose


Las soluciones no se limitan a comprar tecnología. Es necesario organizar un sistema en el que cada control deje evidencia y se conecte con el siguiente.

- establecer un área exclusiva para inspeccionar y procesar carga;

- mantener la cadena de custodia desde la revisión hasta la entrega formal a la aerolínea;

- someter a inspección el 100 % del equipaje facturado;

- mantener operativos y correctamente dimensionados los escáneres de carga, equipaje facturado y equipaje de mano;

- capacitar y evaluar periódicamente al personal que interpreta las imágenes de rayos X y que estos sean responsables jurídicamente si se produce una negligencia;

- considerar escáneres corporales, con reglas legales y garantías de privacidad, para detectar elementos no metálicos ocultos en el cuerpo;

- instalar videovigilancia integral en accesos, mostradores, filtros, preembarque, clasificación de equipaje, carga y perímetros;

- contar con monitoreo local permanente, almacenamiento suficiente, respaldo eléctrico, software de gestión de video y botones de pánico;

- registrar el ingreso, salida y desplazamiento del personal mediante mecanismos que permitan reconstruir quién estuvo en cada zona y a qué hora;

- aprobar protocolos escritos para carga y equipajes, realizar auditorías regulares y practicar simulacros de respuesta ante incidentes.


Los cuatro aeropuertos involucrados deben estar sujetos a las mismas preguntas y exigir evidencia de que sus sistemas sí funcionan.


Baltra: impedir que la fauna salga de las islas

Baltra es el primer punto que debe auditarse porque constituye una de las principales puertas aéreas de salida de Galápagos, el 80% del turismo para por el “ecológico”. Si los animales procedían de las islas, la investigación debe reconstruir el recorrido desde su posible extracción hasta el ingreso a la terminal, el control de bioseguridad, la entrega de la maleta, su clasificación, el traslado por rampa y su carga en la aeronave.


La revisión debería establecer:

- qué equipos de rayos X estaban operativos y qué maletas pasaron por cada uno;

- quién interpretó las imágenes y si existe una bitácora que vincule operador, hora, vuelo y equipaje;

- si las imágenes fueron almacenadas y durante cuánto tiempo;

- qué porcentaje del equipaje facturado y de mano fue inspeccionado;

- si hubo revisiones manuales y cómo quedaron documentadas;

- qué cobertura canina existió, en qué horarios y con qué resultados;

- qué cámaras cubrían los filtros, las bandas, la clasificación de equipaje, la rampa y el ingreso a la aeronave;

- quién tuvo contacto con la maleta desde su recepción hasta el cierre de la bodega del avión;

- si existieron momentos en los que el equipaje inspeccionado quedó fuera de una cadena de custodia verificable.


El objetivo no es formular acusaciones generales contra trabajadores o instituciones. Es determinar si la salida pudo ocurrir por una falla tecnológica, un procedimiento incompleto, una omisión individual, una facilitación deliberada o una combinación de esos factores.

Las 32 iguanas incautadas a la ciudadana rusa el 28 de agosto en el aeropuerto de Quito. Foto: Policía Nacional del Ecuador.
Las 32 iguanas incautadas a la ciudadana rusa el 28 de agosto en el aeropuerto de Quito. Foto: Policía Nacional del Ecuador.

Guayaquil: el segundo filtro no puede limitarse a recibir equipaje

Guayaquil es el principal punto de conexión continental para numerosos vuelos de Galápagos y ya fue escenario de dos hechos relacionados con iguanas en mayo. Por eso no debe tratarse como una escala pasiva.


La investigación tiene que reconstruir el tránsito de los pasajeros y de sus maletas desde el desembarque del vuelo insular hasta la siguiente conexión o la salida del aeropuerto. Esto incluye las bandas de equipaje, áreas de transferencia, bodegas, patios, vehículos de rampa, mostradores de aerolíneas y cualquier reetiquetado o nueva facturación.


Los registros de cámaras, escáneres, aerolíneas, empresas de rampa, unidades caninas y personal de seguridad deberían cruzarse con los de Baltra. Una coincidencia de turnos, operadores, vuelos, empresas o puntos ciegos no probaría por sí sola la existencia de una red, pero sí permitiría orientar diligencias que no aparecen cuando cada aeropuerto revisa únicamente sus propios archivos.


Guayaquil también debe funcionar como un segundo filtro independiente. El hecho de que una maleta llegue en un vuelo que ya fue controlado en Galápagos no puede convertirse en una presunción de seguridad. Una ruta de alto riesgo exige controles superpuestos y trazables.


Quito: investigar hacia atrás desde la salida internacional

El aeropuerto de Quito es el punto en el que se detectó el intento de salida internacional del 29 de agosto. Esa detección evitó que las iguanas abandonaran el país, pero no explica cómo llegaron hasta allí.

Según una versión atribuida a la detenida y difundida por Bitácora Ambiental, los animales habrían sido comprados como recuerdos en un mercado de Quito. Esa afirmación debe verificarse; no puede aceptarse como explicación sin identificar el lugar, los vendedores, los pagos, los contactos y el traslado de los ejemplares. Tampoco resuelve la contradicción señalada por Proyecto Sacha: la pasajera no registraría un ingreso previo a Galápagos, lo que necesariamente incorpora a terceras personas en el trayecto anterior.


La investigación en Quito debe preservar las imágenes y registros desde la llegada de la pasajera a la terminal hasta el control donde se produjo la detección. También debe determinar si la maleta fue manipulada por otras personas, qué información previa existía sobre el viaje, cómo se adquirió el boleto y cuál era el destino final declarado. Desde ese punto, la pesquisa debe avanzar hacia atrás: contactos, comunicaciones, pagos, alojamiento, transporte terrestre, recepción de los animales y conexión con vuelos procedentes de Galápagos.


La terminal capitalina no es el origen presumible de la fauna, sino el último eslabón visible de una cadena que tuvo que comenzar antes.


Proyecto Sacha pide intervenir los puntos críticos

Fundación Proyecto Sacha formuló dos pedidos administrativos dirigidos al Ministerio del Interior, al Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica, al Consejo de Gobierno del Régimen Especial de Galápagos, a las concesionarias Quiport, TAGSA y ECOGAL, y a las empresas de rampa y manejo de equipaje.


El primero es una “rotación administrativa temporal”, por gestión de riesgo institucional, de todo el personal propio o tercerizado que haya trabajado durante el último trimestre en controles migratorios, revisión de equipaje, unidades caninas, bioseguridad, rampa y manejo de carga en los puntos críticos de la ruta.


La medida no equivale a declarar culpable al personal y no debería utilizarse como sanción anticipada. Su finalidad sería evitar que, mientras se desarrollan las investigaciones, permanezcan intactas las posiciones y el conocimiento operativo que podrían haber sostenido la ruta.


El segundo pedido es un “cruce interinstitucional de información”. Proyecto Sacha solicita comparar turnos, bitácoras de escáneres, registros migratorios, reportes caninos y datos de manejo de equipaje correspondientes a los hechos investigados. También pide que los ministerios asuman la rectoría del proceso y comuniquen públicamente las medidas adoptadas y sus avances.


El estudio de seguridad refuerza la lógica de ese pedido. No basta con preguntar si había cámaras o escáneres: debe comprobarse si estaban operativos, qué registraron, quién los manejaba y qué ocurrió con el equipaje

después de cada revisión.


Milton Castillo pide investigar la red, no solo a quien llevaba la maleta

Según informó, un juez dictó prisión preventiva contra la ciudadana rusa detenida en Quito. La procesada conserva su presunción de inocencia.


El abogado Milton Castillo presentó ante la Unidad de Flagrancia una comparecencia en la que solicita ser reconocido como víctima dentro de la causa, tener acceso al expediente y participar en las actuaciones procesales. Castillo fue accionante, junto con Franklin Vega, en la causa constitucional relacionada con la protección de las iguanas de Galápagos dentro del sistema CITES.


Castillo solicita investigar una posible conexión con el tráfico de 185 tortugas gigantes registrado en 2021 y con el caso de las doce iguanas marinas de mayo de 2026. De comprobarse una conexidad, plantea evaluar la acumulación de causas para investigar una estructura y no episodios aislados.


El escrito pide, además:

1. que el Ministerio del Ambiente y el Parque Nacional Galápagos informen sobre el origen y el estado de conservación de las iguanas, así como sobre posibles vínculos con personas, rutas o hechos anteriores;

2. que los animales sean trasladados a un zoológico o centro especializado por definir, debido a las muertes ocurridas entre iguanas repatriadas y puestas bajo custodia estatal en un caso previo;

3. que se preserve su derecho a constituirse posteriormente como acusador particular;

4. que reciba las notificaciones y pueda intervenir en el proceso si se reconoce su calidad de víctima.


Estas son solicitudes de una parte compareciente, no decisiones judiciales. Corresponde a la Fiscalía y al juez resolver su procedencia y alcance.

Parte de las 32 iguanas incautadas a la ciudadana rusa el 28 de agosto en el aeropuerto de Quito. Foto: Policía Nacional del Ecuador.
Parte de las 32 iguanas incautadas a la ciudadana rusa el 28 de agosto en el aeropuerto de Quito. Foto: Policía Nacional del Ecuador.

La prueba está en los registros

Los pedidos administrativos de Proyecto Sacha y las solicitudes judiciales de Milton Castillo se complementan. La vía administrativa busca preservar y cruzar la evidencia de los controles; la vía penal pretende disponer del tiempo y las diligencias necesarios para reconstruir la cadena completa.


Las autoridades deberían informar, sin revelar datos que comprometan la investigación:

- cuál es el estado individual de cada una;

- qué análisis determinará su isla o población de origen;

- qué vuelos, pasajeros y equipajes forman parte de la ruta investigada;

- si se preservaron los videos, imágenes de escáneres, turnos, reportes caninos y registros de rampa de Baltra, Guayaquil y Quito;

- qué porcentaje del equipaje fue revisado en cada punto y qué equipos estuvieron fuera de servicio;

- dónde cambió la custodia de las maletas y quién intervino en cada transferencia;

- si existen coincidencias con los casos de mayo y con investigaciones anteriores;

- qué medidas correctivas adoptaron las autoridades, concesionarias, aerolíneas y empresas contratistas.


Capturar a la persona que transporta los animales es necesario, pero no suficiente. El verdadero resultado se medirá por la capacidad de identificar quién los extrajo, quién los entregó, cómo atravesaron los controles y qué estructura esperaba recibirlos.


La seguridad no se demuestra enumerando controles, sino acreditando que funcionan de principio a fin. Aplicada a Baltra, Guayaquil y Quito, la pregunta ya no es si existen cámaras, escáneres y protocolos. La pregunta es quién verifica que estén operativos, conectados y dejando evidencia cuando una maleta recorre toda la ruta.



 
 
 

Comentarios


bottom of page