• Elena Mejía

Esthela Salazar: La geógrafa que muestra un nuevo modelo metropolitano más allá de las centralidades

Actualizado: ago 12


El Plan de Usos de Suelo (PUGS) de Quito es la herramienta más importante para la planificación de Quito. La participación interdisciplinaria es uno de los vacíos de este plan. Por eso en una serie de artículos preguntamos a diferentes especialistas ¿Cómo ven el futuro de la ciudad?


No es la primera vez que hablamos sobre el futuro de Quito contigo Esthela; sin embargo, el panorama luego de la presentación del PUGS es mejor para entender tus modelos. ¿Cuál es la diferencia entre tú modelo y el de las centralidades?

El modelo de las centralidades planteado en el PUGS se enfoca alrededor de las paradas del Metro de Quito. En este sentido, no incluye otras dinámicas humanas que suceden en las periferias. Quito es una ciudad que crece lo que llamamos como la urbanidad expandida. Y esa expansión limita con otros cantones como, por ejemplo, las personas que vienen al distrito desde Mejía, Rumiñahui, Cayambe, y Pedro Moncayo. Estos cantones circundantes son esenciales al momento de pensar en el Quito del 2030. Estas periferias no se encuentran visibles en las centralidades planteadas por la municipalidad en la nueva planificación.


Por esto el modelo que proponemos desde la investigación espacial es inclusivo de estas periferias. Reconoce que existen flujos y dinámicas de las poblaciones no solo de Quito sino de estos otros cantones que influyen la conformación de la ciudad. La mayoría de las personas que llegan a Quito lo hacen por trabajo, estudios y por asuntos personales (mandados, trámites, etc.). En tanto que la mayoría de gente que sale de Quito lo hace para regresar a sus sitios de vivienda. Es decir, Quito se llena de día y se vacía de noche. Por eso un modelo más amplio es necesario.


El PUGS de Quito no puede ser aislado debe realizarse en connivencia de los PUGS de los otros cantones. En ese sentido el modelo que proponemos es una nueva área metropolitana para Quito donde sea posible también mirar la planificación desde las perspectivas de las personas y su movilidad.


Me llamó la atención un párrafo del artículo en el que eres autora principal "Contribuciones a la planificación Urbana de Quito: ¿Cómo definir una nueva área metropolitana?", donde se dice que “la urbanización es sin duda la forma más irreversible de cambiar los usos de suelo”. ¿A qué se refiere esto?

En el mundo la urbanización avanza a pasos agigantados. Aproximadamente el 54% de la población mundial vive en áreas urbanas. Asia y África tienen un porcentaje de 40% de urbanización en tanto Europa, Oceanía y Norteamérica tienen el 70%. En el caso de América Latina esta proporción alcanza el 80% y para el 2050 se estima será del 88,7%.


Para entender Quito es necesario un poco de historia. La mancha urbana de la ciudad creció el 500% desde 1960 a 1980. La respuesta a este fenómeno fue crear en 1993 el Distrito Metropolitano para descentralizar la gestión. En esta visión las parroquias rurales son consideradas como el suelo de expansión. Entonces para inicios del 2000 las carreteras afloraron para unir la urbanidad con la ruralidad. Pero debido al poco control sobre la fragmentación del suelo detrás de las vías siguieron las urbanizaciones. Un ejemplo, es el caso del nuevo aeropuerto en la Parroquia de Tababela, el cual, dio pie a la ruta viva y atrás de esta los proyectos inmobiliarios.


Entonces en un escenario sin control es inevitable la urbanización de áreas que deberían estar bajo protección por su calidad ecológica o productiva. Una vez urbanizadas es casi imposible revertir el proceso.


Entonces la pregunta que cabe es ¿Por qué permitimos este crecimiento sobre suelos altamente productivos o de protección ecológica, si sabemos que es casi irreversible su pérdida?

El PUGS viene siendo una herencia histórica de otros instrumentos donde se planificaba al ojo cada cinco años. Cómo consecuencia se entregó derechos a las personas para continuar el proceso de urbanización.


El PUGS es mi esperanza para limitar lo urbano y lo rural, por eso es necesario que exista una delimitación clara de “hasta aquí podemos construir”. Por ejemplo, que se elimine el tratamiento de suelo Agrícola Residencial me parece bien, pero lo que hace falta es que además de la Municipalidad sea el Ministerio de Agricultura quien impida el cambio de usos de suelo rural a urbano.


De igual manera el PUGS habla de los planes parciales y planes especiales que también podrían cambiar el uso de suelo. Entonces el debate serio que se debe tener es hasta donde queremos expandirnos.


¿Entonces cómo evitar una expansión urbana innecesaria? Entiendo que hablamos de una política integral de ordenamiento territorial, pero en la práctica eso no existe en Ecuador.

Quito al 2050 según nuestro modelo seguirá su proceso de expansión, pero hay dos caminos que tomar. El primero es no hacer nada y seguir el escenario actual donde avanza la urbanización sobre el suelo productivo y ecológico. El segundo es trabajar una expansión ordenada al mismo tiempo que se densifica la meseta central y no se crea una demanda sobre suelos rurales innecesaria.


Quito debe ser una ciudad región, es decir, una ciudad que articule a los otros municipios y territorios. Por tal razón, se debe pensar en una mancomunidad. La mancomunidad sí es contemplada como modelo de planificación por la ley.

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