Langosta de Galápagos: el sello de “pesca sostenible” que sus propios datos no sostienen
La Dirección del Parque Nacional Galápagos (PNG) reconoce que no estima la pesca ilegal, que no tiene observadores a bordo y que todavía usa puntos de referencia empíricos ¿Greenwashing? El PNG entregó informes de temporadas anteriores, pero no las bases de datos ni las sanciones ni los registros de trazabilidad que permitirían auditar su afirmación.

En breve
Qué dice la DPNG: una pesquería es sostenible cuando sus indicadores se mantienen dentro de los puntos de referencia y se activan reglas de decisión si se deterioran.
Qué muestran sus datos: la captura por unidad de esfuerzo (CPUE) estaba en rojo para las dos especies en el informe que sustentó la temporada 2026. La langosta verde no tiene otro indicador. Los desembarques bajaron de 57,2 a 34,6 toneladas, casi 40 %.
Qué falta: bases de datos, una estimación de la pesca ilegal o no declarada, observadores a bordo, registros de control y la trazabilidad del festival.
El 15 de octubre, diecisiete días después del pedido de información del 28 de septiembre, el director del Parque Nacional Galápagos, Pablo Sánchez Hidalgo, firmó una respuesta de cinco páginas. La carta llegó acompañada por informes técnicos de temporadas anteriores del 2021 al 2025 y por el Calendario Pesquero 2023–2027. El paquete permite reconstruir parte del manejo de la pesquería, pero no responde la pregunta que originó el pedido: ¿qué evidencia pública permite llamar «sostenible», sin reservas, a la captura de langosta roja (Panulirus penicillatus) y verde (Panulirus gracilis) durante 2026?
La palabra no es un detalle. Aparece en el nombre del XI Festival de la Langosta Sostenible, realizado del 22 al 26 de septiembre de 2026, que premió capturas presentadas como sostenibles y promovió el consumo responsable. La DPNG sostiene que participó como autoridad de manejo y con un estand informativo, «sin que ello constituya una certificación del evento».

La contestación sí aporta una definición. Para la DPNG, una pesquería sostenible es aquella cuyos indicadores «se mantienen dentro de los puntos de referencia» y que activa reglas de decisión cuando se deterioran. También expone tres límites: los puntos de referencia son empíricos y no provienen todavía de una evaluación de stock; la captura ilegal o no declarada no está incorporada cuantitativamente en la mortalidad; y la última evaluación integrada publicada cubre solo la langosta roja y datos hasta 2011.
Esas admisiones son importantes. Pero la propia documentación entregada abre una contradicción más inmediata.
La definición y el semáforo no coinciden
La CPUE es el indicador que la DPNG usa como aproximación de la abundancia. Se calcula en kilogramos de cola por buzo y día, con filtros de hasta cuatro días efectivos, hasta dos buzos, fibras y pangas, buceo con hookah (aire suministrado desde la superficie) y, para la langosta verde, arribos en Puerto Villamil. La fuente son los certificados de monitoreo y los registros en muelles.
El semáforo no compara un año con el anterior. Se basa en el signo de una regresión lineal de los últimos cinco años. Por eso la caída anual de 2023 coexistió con un resultado verde, y por eso la caída de 2025 cambió la pendiente a rojo. También significa que basta una pendiente negativa, de cualquier magnitud, para encender la luz roja; y las pendientes no fueron entregadas.
El informe técnico que sustentó la apertura de la temporada 2026 evaluó los datos de 2025. Su conclusión es inequívoca: la CPUE tenía una tendencia negativa y estaba en estado crítico para la langosta roja y para la verde. El documento añade que los valores fueron bajos pese a que la temporada duró unos cuatro meses y medio, y que eso indicaría una disminución de la disponibilidad y abundancia. En total se desembarcaron 34,6 toneladas métricas, medidas como peso de cola: 24 de langosta roja y 10,6 de verde, frente a 57,2 toneladas en 2024.

Para la langosta roja, el Parque mantuvo en verde la mortalidad y el potencial reproductivo. Para la verde, en cambio, no calcula esos dos indicadores por falta de parámetros de edad y crecimiento: la CPUE es el único semáforo disponible. En otras palabras, el único indicador con el que la DPNG evalúa a la langosta verde estaba en rojo al abrir la temporada y durante el festival.
La respuesta intenta relativizarlo: afirma que en seis años «solo un indicador pudo estar en rojo, y no 2 o 3». La frase omite una asimetría. Para la langosta verde existe un solo indicador, así que cuando ese está en rojo, el 100 % de su evaluación lo está. Para la roja, la definición escrita por la propia DPNG exige que sus indicadores permanezcan dentro de los puntos de referencia. Un semáforo rojo no prueba por sí solo el colapso de una pesquería, pero tampoco es compatible con una etiqueta de sostenibilidad sin explicación.
"En el XI Festival de la Langosta Sostenible, organizado por el GAD Municipal de Santa Cruz, la DPNG participó como autoridad encargada del manejo pesquero y con un stand informativo sobre el monitoreo de langosta, sin que ello constituya una certificación del evento". Pablo Sánchez, director del Parque Nacional Galápagos
Lo que sí muestran los informes
Los informes documentan desembarques, pescadores y embarcaciones activas, puertos, estructura de tallas y reglas de manejo. La serie reciente presenta avances y retrocesos, no una trayectoria lineal.
Temporada | Captura total, TM de cola | Estado de la CPUE | Lectura del informe |
2021 | 46,0 | Rojo, ambas especies | Tendencia negativa; recomienda cuatro meses y sin cuota para 2022. |
2022 | 40,2* | Verde, ambas especies | La pendiente de cinco años cambia a positiva. |
2023 | 38,7 | Verde, ambas especies | La CPUE anual cae, pero la pendiente de cinco años sigue positiva. |
2024 | 57,2 | Verde, ambas especies | Aumentan captura y CPUE; recomienda seis meses y sin cuota para 2025. |
2025 | 34,6 | Rojo, ambas especies | Cae la CPUE; recomienda reducir a cinco meses y mantener la ausencia de cuota para 2026. |
El sistema es adaptativo: la temporada puede durar entre cuatro y seis meses, se mantienen tallas mínimas —26 centímetros para ejemplares enteros y 15 para colas— y se prohíbe capturar hembras ovadas. En 2026, la DPNG redujo el periodo respecto de los seis meses autorizados en 2025: abrió el 1 de agosto y fijó el cierre para el 31 de diciembre. Es un mes menos.
La evidencia, entonces, sí permite afirmar que existe una pesquería regulada y que una señal negativa activó una reducción temporal. No permite concluir automáticamente que las dos poblaciones estaban saludables. El propio informe de 2025 dice lo contrario para la CPUE y escribe que la salud poblacional «no se encuentra en estado saludable».
Una CPUE que aún no puede auditarse

Lo que no fue entregado son las bases que permitirían reproducir el cálculo: no hay archivos de datos, diccionario de variables, bitácora de depuración, coeficientes de la regresión, errores estándar, intervalos de confianza ni código. Tampoco se informa cuántos viajes o desembarques quedaron fuera del monitoreo en cada año. Los gráficos muestran una línea; el lector no puede verificar su robustez.
La cautela no es teórica. Un estudio revisado por pares que comparó 5.086 viajes de langosta roja y 3.193 de langosta verde entre 2002 y 2008 encontró que la CPUE obtenida en desembarques era mayor que la registrada por observadores a bordo. La diferencia entre sistemas de monitoreo fue estadísticamente significativa. El estudio también halló efectos de temperatura, región, mes, horario, distancia y fuente de datos, y advirtió del riesgo de tratar la CPUE cruda como si fuera proporcional a la abundancia. No evalúa los datos actuales de la DPNG, pero muestra por qué el cambio de método importa.
Alex Hearn, investigador de la Universidad San Francisco de Quito y autor de trabajos sobre la langosta de Galápagos, llegó a la misma precaución en declaraciones grabadas que envió para esta investigación. Dijo que no podía concluir sobre la sostenibilidad sin revisar los datos actuales, que la tendencia de la CPUE debía tomarse «con pinzas» por el cambio desde observadores independientes hacia registros en puerto y que lo ideal sería restablecer observadores a bordo para comparar las series.
La DPNG acepta el problema: desde 2008 obtiene la información en muelles, reconoce que esa serie no es directamente comparable con la de observadores de 1995–2006 y confirma que hoy no existe un programa de observadores a bordo para la langosta. La respuesta dice que «evaluará nuevas posibilidades», pero no adjunta plan, cronograma ni presupuesto. Tampoco entrega la cobertura anual del monitoreo independiente solicitada.
La pesca ilegal existe, pero no entra en la cuenta
La carta pidió los registros de controles y sanciones de 2021 a 2026, una estimación anual de pesca ilegal o no declarada, el protocolo de vigilancia nocturna y una base agregada de certificados para conciliar desembarques, ventas locales y movilización al continente. Nada de eso llegó en formato de base ni como serie comparable.
Hay fragmentos. El informe de 2022 registra 82 langostas rojas y 23 verdes devueltas vivas al mar por incumplir la talla, además de dos infracciones descritas. Un reportaje anterior de este medio, actualizado con datos de decomisos de ese año atribuidos al propio Parque, reportó 93 ejemplares bajo talla decomisados en restaurantes y 466 en muelles. Son 105 ejemplares frente a 559: más de cinco veces. Las cifras pueden corresponder a universos distintos, pero los documentos entregados no permiten conciliarlas, y tampoco incluyen datos comparables de años más recientes. Esa es precisamente la función de la base de control y trazabilidad que se solicitó.
La respuesta se limita a afirmar que los patrullajes e inspecciones son aleatorios, que incluyen noches y madrugadas y que han permitido decomisos y procesos administrativos. No informa cuántos operativos se hicieron, en qué horarios, con qué dotación, qué expedientes concluyeron ni qué sanciones se impusieron. Es un punto especialmente sensible porque el boletín de apertura de 2026 publicó turnos ordinarios de control de 07:30 a 12:30 y de 14:00 a 17:00, mientras pescadores entrevistados por este medio habían advertido sobre desembarques nocturnos y de madrugada.
La admisión central es más directa: «la DPNG reconoce que aún no cuenta con una estimación de la captura ilegal o no declarada». Promete desarrollar un método, pero no fija fecha, responsables ni datos de partida. Sin esa estimación, la mortalidad que alimenta el semáforo representa la parte observada de la pesca, no necesariamente la extracción total.
El festival quedó sin trazabilidad pública
La precisión de la DPNG sobre el festival es válida: estar presente no equivale jurídicamente a certificar cada plato servido. Pero no resuelve el problema comunicacional ni documental. El evento se promocionó como «sostenible», premió capturas presentadas como sostenibles y promovió consumo responsable. Además, una publicación oficial del Municipio de Santa Cruz señaló que una candidata a reina fue «auspiciada por la Dirección Parque Nacional Galápagos». La respuesta no aclara qué significó ese auspicio ni si utilizó personal, logística o recursos públicos distintos del estand.
Tampoco se entregaron los documentos pedidos sobre el evento: invitaciones, convenios, actas, comunicaciones, volumen de langosta adquirido y servido, proveedores, certificados verificados, inspecciones, decomisos o procesos. Por eso no es posible saber si el producto servido fue conciliado con certificados de monitoreo ni si los establecimientos participantes fueron controlados. Negar una certificación formal no elimina el efecto de aval que puede producir la presencia de la autoridad en una campaña que usa la palabra «sostenible».
Pedido versus entrega
La temporada 2026 seguía abierta cuando se presentó el pedido, de modo que no podía existir un informe anual definitivo. Eso no impedía entregar datos provisionales con fecha de corte ni explicar expresamente esa limitación. Tampoco justifica la ausencia de las bases cerradas de 2021 a 2025.
Hay además señales de control editorial insuficiente. El Acuerdo Ministerial 064 muestra, en la fila de puntos de referencia de langosta, mensajes de Word del tipo «¡Error! No se encuentra el origen de la referencia!» en lugar de las citas. El informe de 2024 dice en su introducción que analiza desembarques de 2023, y el de 2025 llama «temporada 2026» a varios resultados de 2025. Son errores corregibles, pero importan cuando la respuesta remite a esos documentos como la ruta para auditar una decisión pública.
Lo que puede afirmarse, y lo que todavía no
La documentación respalda tres conclusiones favorables: la pesquería tiene reglas, genera información anual y ajustó la duración de 2026 ante una señal negativa. Para la langosta roja, los indicadores reportados de mortalidad y potencial reproductivo permanecieron en verde. También existe una estructura de certificados y controles que, si se publica y concilia, podría sostener una trazabilidad verificable.
Pero el paquete no confirma que la pesquería completa fuera sostenible al momento del festival. Con la CPUE de las dos especies en rojo, sin un segundo indicador para la verde, sin cuantificar la captura ilegal y sin las bases ni los registros de control, la afirmación no se puede auditar.
El Parque anuncia una transición futura hacia modelos de evaluación de stock, ejercicios con ASPIC y un análisis de CPUE que incorpore variables climáticas y oceanográficas. Es una mejora necesaria y, al mismo tiempo, un reconocimiento de que el sistema actual aún es empírico y limitado. El calendario vigente termina el 31 de diciembre de 2027.
¿Qué es ASPIC?
Es un modelo para evaluar el estado de una población pesquera. Sus siglas significan A Stock Production Model Incorporating Covariates. En vez de limitarse a observar si la CPUE sube o baja, combina principalmente capturas anuales, uno o varios índices de abundancia (normalmente la CPUE estandarizada) y una serie histórica suficientemente larga.
La conclusión no es que la langosta de Galápagos esté condenada ni que toda captura sea ilegal. Es más precisa: la evidencia entregada permite describir una pesquería regulada y monitoreada, con indicadores mixtos y una alerta reciente. No permite presentar como hecho comprobado que ambas especies, bajo la mortalidad total real y las condiciones actuales de control, constituyan una pesquería sostenible. Hasta que las bases sean públicas y la extracción no declarada entre en el cálculo, esa palabra funciona como promesa institucional, no como conclusión auditable.
Fuentes y documentos citados
Carta Ciudadano Nro. CIUDADANO-CIU-2026-62371, «Solicitud pública de evidencia sobre la sostenibilidad y trazabilidad de la pesquería de langosta», 28 de septiembre de 2026, pp. 1–3. La carta formuló once pedidos sobre datos, métodos, control, trazabilidad, el festival y revisión independiente.
Dirección del Parque Nacional Galápagos, Oficio Nro. MAE-PNG/DIR-2026-0974-OF, respuesta a la Carta Ciudadano Nro. CIUDADANO-CIU-2026-62371, 15 de octubre de 2026, pp. 1–4
DPNG, Informe Técnico Nro. DPNG-DE-CUEM-052-2026, «Informe técnico de la pesquería de langosta espinosa… temporada 2025», pp. 2–3 y 6–8. Registra 34,6 TM de cola, CPUE crítica para ambas especies y recomienda abrir del 1 de agosto al 31 de diciembre de 2026. Para P. gracilis, el potencial reproductivo y la mortalidad constan como no aplicables; su CPUE figura en rojo (Oficio, pp. 2–3; Informe, p. 6). En la p. 7, el documento concluye que la salud poblacional no está saludable.
DPNG, informes de las temporadas 2021 (pp. 2, 7–9), 2022 (pp. 10, 21–23), 2023 (pp. 2, 6–7), 2024 (pp. 3, 7–8) y 2025 (pp. 2, 6–8). Para las fechas de 2026: DPNG, Boletín Nro. 002, 31 de julio de 2026, https://galapagos.gob.ec/inicia-pesqueria-de-langosta-espinosa-en-la-reserva-marina-de-galapagos-2/.
DPNG, «Evaluación integral de la pesquería de langosta espinosa… 2022», julio de 2023, pp. 7–10 (fuente, filtros de CPUE, regresión de cinco años, mortalidad y potencial reproductivo) y pp. 22–23 (devoluciones e infracciones).
Murillo-Posada, J. C.; Salas, S.; y Velázquez-Abunader, I., «Factors affecting relative abundance of low-mobility fishing resources: spiny lobster in the Galapagos Marine Reserve», PeerJ 7:e7278 (2019), pp. 14–18, DOI: 10.7717/peerj.7278. La diferencia por sistema de monitoreo fue significativa (p < 0,0001); los datos crudos están disponibles como suplementos del artículo.
Alex Hearn, profesor e investigador de la Universidad San Francisco de Quito, declaraciones grabadas remitidas para esta investigación, archivos de audio 1–3, septiembre de 2026: audio 1, 00:01–00:47; audio 2, 00:10–01:35; audio 3, 00:00–01:42.
Franklin Vega, «La pesca ilegal en las islas Galápagos se sirve en el menú», Bitácora Ambiental, 24 de enero de 2022, con actualización de decomisos de 2022: https://www.bitacoraec.com/post/la-pesca-ilegal-en-las-islas-gal%C3%A1pagos-se-sirve-en-el-men%C3%BA. Véanse también las publicaciones de @BitacoraEc en X: https://x.com/BitacoraEc.
GAD Municipal de Santa Cruz, «¡Ya están aquí las reinas que harán brillar el XI Festival de la Langosta Sostenible!», septiembre de 2026, https://www.gadsantacruz.gob.ec/ya-estan-aqui-las-reinas-que-haran-brillar-el-xi-festival-de-la-langosta-sostenible/. Agenda del festival: https://www.goraymi.com/es-ec/galapagos/santa-cruz/fiestas-tradicionales/xi-festival-langosta-sostenible-galapagos-2026-aq1ah04se.
Acuerdo Ministerial Nro. MAATE-2023-064, Calendario Pesquero 2023–2027, pp. 15–16; DPNG, Informe Técnico DPNG-DE-CUEM-058-2025, p. 1. La DPNG informa ejercicios exploratorios con ASPIC y prevé evaluar la CPUE con variables climáticas y oceanográficas (Oficio, p. 3; Acuerdo, p. 15).
La temporada 2026 fue autorizada hasta el 31 de diciembre, por lo que el 15 de octubre no podía existir un informe anual definitivo (Carta, pp. 2–3; Oficio, pp. 3–4).




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