• Elena Mejía

Miguel Vázquez: el biólogo que ve la planificación de Quito desde la naturaleza



Miguel todo el tema de la naturaleza entró con fuerza en este espacio de socialización del PUGS ¿Por qué?

Cada vez las personas perciben su relación con la naturaleza de manera más inmediata. Antes los bosques eran espacios lejanos de visita o de un imaginario, pero ahora existe más conciencia sobre las áreas dentro de la urbe. Por esta razón también he participado de las reuniones para la nueva ordenanza el tema de arbolado urbano. No solo son árboles y vegetación, también tiene que ver con el uso de suelo del área verde intraurbana. En este sentido, he estado revisando sobre la infraestructura verde porque considero que no se está incorporando bien en el PUGS.


Antes como biólogo de la conservación, yo estaba más enfocado en los grandes bosques y en los remanentes fuera de la ciudad. Pero comencé a percibir que lo que sucede en las urbes donde se concentra gran parte de la población y por tanto dónde se origina la mayoría de la presión humana sobre el ambiente es muy relevante.

¿Entonces cuál es tu impresión general del PUGS, es este verde o no?

El esfuerzo que se hace por parte de la Secretaria hay que aplaudirlo; sin embargo, hay sesgos porque este plan no puede ser hecho solo por arquitectos o en general por una sola visión disciplinaria. Aunque entiendo que se hicieron consultas a otras disciplinas. Por ejemplo, el tema de concentrar la población para reducir la presión poblacional en mi opinión debería entrar en un debate serio, por que existe una tendencia por construir grandes edificios y torres bajo un paradigma de ser como Chicago, New York o Dubai. Pero esa es una imposición conceptual. Primero debemos tener la discusión sobre qué ciudad queremos todas y todos.


Quito tiene unos paisajes impresionantes y somos bendecidos por estar aquí. Nevados, montañas, etc. Pero ese beneficio del paisaje se puede perder cuando se encierra los parques con una cápsula de grandes edificios. No existe una explicación para mí más lógica. Me hubiera gustado por estas razones contar con las perspectivas de más áreas como la sociología, la antropología, la biología, etc. Hay quienes pensamos que crecer en tanta altura no es la única opción para la ciudad.


A pesar del discurso de crecer en altura también se habló mucho de los parques y las áreas verdes. ¿Esto es suficiente?

El concepto del verde en la mancha urbana es ambiguo en Quito y en varias ciudades del Ecuador. No existe un punto de partida que nos indique que el referente de base será la naturaleza. Por ejemplo, debido a que nos gusta los ejemplos extranjeros, tomo a Singapur que inició hace una década con un discurso de ser una “ciudad jardín” y ahora habla de ser una “ciudad en la naturaleza”. El punto de partida marca lo que se va a hacer. No veo aún eso en la planificación de la ciudad.


Si la ciudad de Quito es una ciudad con parques el riesgo es que estas áreas verdes las pongas en cualquier sitio. Es decir, donde sobre el espacio que no quieres construir. En un conjunto residencial se pueden poner en cualquier parte. No es totalmente malo, los parques de bolsillo ayudan porque es mejor a que no exista nada. Pero esta es la realidad de las áreas verdes existentes y creo que no es lo que Quito necesita. No es lo que yo quiero para Quito. No tenemos un modelaje adecuado que explique qué áreas verdes deben existir. Hay que pensar dónde se debería poner más verde. Pero hay que pensarlo con fundamentos.


Otro ejemplo que podemos integrar a la discusión es Oslo, en donde el debate es cuán lejos está un área verde de las personas. Por eso cuando escucho hablar en el PUGS sobre la ciudad de 15 minutos me animo a decir que solo está siendo pensada en las distancias a un centro comercial, escuelas, hospitales, etc., pero no al área verde. Esto bajo el mismo modelo de densificación propuesto deja que pensar. Se subiría los pisos de construcción y esto aumentaría la población en una misma área, lo que podría causar la sobre utilización de ese espacio.


Sin embargo, siempre se señala que existe 25m2 de áreas verdes por habitante en Quito. Es una cifra por encima de la media regional, aunque claro eso no significa que cada persona tenga acceso a un área verde como tu explicaste antes. ¿Qué piensas sobre este indicador que es casi el único usado en temas urbanos?

En mi opinión esta medida no es real. Los parques metropolitanos son marginales a los filos de la ciudad. Son grandes, pero no son manejados para mejorar los temas de biodiversidad; por ejemplo, el parque metropolitano Guanguitagua tiene solo eucaliptos. Además, son poco accesibles para quienes no tienen carro. Alguien de la tercera edad no puede llegar a esos parques caminando. Hay otros indicadores que podrían usarse para medir la relación entre las personas y las áreas verdes como el número de áreas cercanas, cercanía entre áreas verdes, índice de biodiversidad, etc.


Y aunque resulte obvio, pero ¿Por qué son importantes las áreas verdes en la ciudad?

Las áreas naturales son importantes en los temas de salud para depresión y ansiedad y está comprobado que mientras más biodiversidad es mejor para los seres humanos. Ahora lo entendemos mejor después de la pandemia. Por ejemplo, Londres calculó que las áreas verdes le representan un ahorro en gastos de salud de 152 millones de libras al año. Es importante visibilizar estos beneficios cuando hablamos de la planificación de una ciudad.


Y en torno a la construcción se puede anotar que las áreas verdes suben la plusvalía y bajan la temperatura que ocasiona el cemento o las llamadas islas de calor. El concreto impermeabiliza la ciudad y los parques ayudan a drenar el agua. En general reducen la necesidad de infraestructura gris. Siento que la actual planificación aún no visibiliza estos beneficios.


¿Qué esperas luego de participar de estas jornadas?

Es importante conocer si nuestras propuestas fueron acogidas y se dio seguimiento. En la actualidad participar en estas modalidades es difícil, es tiempo que brindamos de manera voluntaria y por esto es el mejor pago es saber si se incorporaron o no nuestras sugerencias.


Estamos a la carrera, el PUGS debe presentarse pronto. Crees que ya tenemos resuelta la pregunta sobre ¿Qué ciudad queremos?

Aún no. La ciudad que yo quiero se parece a una que leí en el libro de Steven Johnson “Sistemas Emergentes” por ejemplo, quiero una ciudad donde las quebradas se usen como un eje de calles verdes. Quiero una ciudad donde existan estas dinámicas. No quiero una ciudad estática impermeable. Quito es una ciudad gris que tiene montañas. Por eso lo verde debe ser la base.


Hablamos a diario del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y por eso estoy convencido que las ciudades deben ser centros de recuperación. Sin olvidar la cohesión social, los parques eran lugares de encuentro, pero sin árboles que den sombra o vegetación que brinde bienestar se vuelven plazas de cemento sin gente. La justicia social también incluye que las personas de menos recursos tengan acceso a la naturaleza. Eso debe tener claro el PUGS.




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