top of page

89 iguanas de Galápagos vivas se vendieron el mundo pese a que Ecuador nunca autorizó su exportación

  • Foto del escritor: Franklin Vega
    Franklin Vega
  • hace 2 horas
  • 5 Min. de lectura

Bitácora Ambiental reconstruye la ruta internacional del comercio de iguanas de Galápagos entre 2002 y 2024. Los registros CITES muestran al menos 89 ejemplares vivos exportados legalmente desde terceros países hacia Asia, Europa y Estados Unidos, pese a que Ecuador nunca ha autorizado oficialmente la exportación viva de iguanas terrestres ni marinas. Sin embargo, especialistas advierten que la cifra real podría ser mucho mayor si se considera el tráfico ilegal. Solo el reciente decomiso de 17 iguanas marinas juveniles en Guayaquil podría representar una fracción mínima de una red internacional de tráfico de fauna silvestre.


Captura de pantalla de la noticia del decomiso de las iguanas marinas en el aeropuerto de Guayaquil en un medio de Bangkok, Tailandia.
Captura de pantalla de la noticia del decomiso de las iguanas marinas en el aeropuerto de Guayaquil en un medio de Bangkok, Tailandia.

La noticia de las iguanas marinas de Galápagos traficadas y decomisadas en el Aeropuerto de Guayaquil a tres tailandeses dio la vuelta al mundo. En Bankog, la capital de Tailandia, usuarios de una red social cuestionaron al propietario de un supuesto criadero de iguanas y le enviaron la noticia del decomiso en Guayaquil. La respuesta del “criador” fue que la propiedad no estaba prohibida y mostró en sus publicaciones de forma parcial un certificado de exportación del 2018 y videos de un macho de iguana terrestre (Conolophus) y de una pareja de iguanas en la cual aparentemente macho aún no tiene completamente desarrollado el dimorfismo sexual.


Pero al analizar con herpetólogos los videos, coinciden que el macho tiene una edad entre 15 y 18 años y la pareja entre 8 y 10 años. En cuanto a su comportamiento hay dos visiones contrapuestas una dice que el macho está “troquelado” que en jerga de hepetólogo significa que está acostumbrado a los seres humanos.


Mientras que para otro especialista, ese comportamiento no es fruto de la costumbre. Es un condicionamiento a que alguien le alimente… que esto puede tomar de 6 a 8 meses. Los dos coinciden que esa iguana es fruto del tráfico de Galápagos, que el argumento de que fue criada en cautiverio no se sostiene por la edad de ejemplar. Incluso uno de los científicos consultados afirma que ese animal sus condiciones físicas fue recién extraído de Galápagos. 


El argumento del criador de iguanas de Uganda es que son especímenes pre CITES, es decir extraídos de Galápagos antes de la vigencia de la convención. Pero este argumento no se sostiene primero porque no hay ningún registro de individuos pre-CITES como si existe con las tortugas gigantes y aunque fuese verdad que salieron antes de 1975, esas iguanas ya no vivirían.


Para el caso de iguanas marinas (Amblyrhynchus cristatus), entre el 2012 y 2019 se han vendido en el mundo, con permisos CITES, 11 ejemplares. Pero el número total


Las edades de las iguanas no cuadran para ser criadas en cautiverio

A pesar del origen dudosa, el comercio “legal” de iguanas de Galápagos amparado por permisos CITES se ha convertido en un lucrativo negocio que, desde 2002, ha movilizado al menos 89 iguanas vivas registradas oficialmente en el comercio internacional. Pero esa cifra corresponde únicamente a ejemplares con documentación y permisos reportados ante la convención.


Si se considera el tráfico ilegal, el número real de iguanas extraídas y comercializadas podría multiplicarse varias veces. Uno de los científicos consultados por Bitácora Ambiental explica que, en delitos de tráfico de fauna silvestre, los decomisos suelen representar apenas entre el 1% y el 5% del volumen total movilizado por las redes ilegales.


En el caso reciente de Galápagos, las autoridades ecuatorianas encontraron 17 iguanas marinas juveniles encontradas en el Aeropuerto de Guayaquil y sus alrededores. Bajo esa estimación, el envío detectado podría representar solamente una pequeña fracción de un flujo mucho mayor de animales traficados.


Si el decomiso equivaliera al 5% del total movilizado, la operación podría estar relacionada con alrededor de 340 iguanas marinas. Y si correspondiera apenas al 1%, la cifra potencial ascendería a aproximadamente 1.700 ejemplares. Aunque se trata de proyecciones basadas en patrones internacionales de tráfico de fauna, las cifras reflejan la magnitud potencial de un mercado ilegal que amenaza directamente a especies únicas de Galápagos.



Uganda: el nuevo centro mundial de exportación de iguanas de Galápagos

Las iguanas terrestres de Galápagos, especies únicas del Ecuador y símbolo mundial de conservación, aparecen desde hace más de dos décadas en registros de comercio internacional que conectan a Canadá, Malí, Suiza, Uganda y varios países de Asia, Europa y Norteamérica.


Existe un dato central que vuelve aún más delicada esta historia: Ecuador nunca ha autorizado oficialmente la exportación de ejemplares vivos de iguanas terrestres del género Conolophus desde Galápagos.


Una revisión de registros CITES entre 2002 y 2024 revela cómo estos reptiles endémicos comenzaron a circular fuera de su territorio natural y terminaron integrándose a una red internacional de comercio de fauna exótica.


El primer registro identificado aparece en 2002, con un ejemplar vivo exportado desde Canadá hacia Estados Unidos. Años más tarde, entre 2010 y 2011, Malí aparece exportando ejemplares de Conolophus subcristatus y Conolophus marthae hacia Suiza.

Pero el punto de quiebre ocurre en 2014, cuando Suiza exporta cuatro ejemplares vivos hacia Uganda. Desde entonces, Uganda se convierte en el principal centro exportador mundial registrado de iguanas del género Conolophus.


A partir de 2017, las exportaciones desde Uganda se expanden hacia Japón, Tailandia, Corea del Sur, Indonesia, India, Reino Unido, Ucrania, Togo y Estados Unidos. Los registros corresponden principalmente a animales vivos destinados al mercado internacional de reptiles exóticos.


La mayoría de los documentos revisados describen a los especímenes como ejemplares “criados en cautiverio”. Pero el problema de fondo persiste: las especies del género Conolophus existen únicamente en Galápagos.


Eso abre preguntas inevitables:¿cómo salieron originalmente los primeros ejemplares del Ecuador?¿cómo se establecieron líneas reproductivas fuera del país?¿qué mecanismos internacionales verificaron el origen genético y legal de estos animales?

La situación es especialmente sensible porque las iguanas terrestres de Galápagos forman parte de ecosistemas extremadamente frágiles y protegidos bajo normas nacionales e internacionales. Ecuador mantiene restricciones estrictas para la extracción y movilización de fauna endémica desde el archipiélago.


Especialistas en conservación han advertido durante años que el tráfico de reptiles de Galápagos alimenta un mercado internacional de mascotas exóticas donde ejemplares raros pueden alcanzar valores elevados, especialmente en Asia y Europa.


Aunque los registros revisados corresponden a comercio declarado oficialmente bajo CITES, la existencia misma de poblaciones comerciales de iguanas de Galápagos fuera del Ecuador sigue siendo motivo de preocupación científica y ambiental.


La historia que revelan los documentos no es únicamente la de un comercio exótico global. También es la historia de cómo especies irrepetibles de Galápagos terminaron circulando entre continentes pese a que el país de origen nunca autorizó oficialmente su exportación viva.


El comercio mundial está prohibido por CITES desde 2025

Las iguanas terrestres y marinas de Galápagos se encuentran protegidas por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), uno de los principales acuerdos mundiales para combatir el tráfico de especies. Las especies del género Conolophus y Amblyrhynchus están incluidas en el apéndice I, que implica la máxima protección debido a su carácter endémico y su alto riesgo ecológico. En la práctica, esto se traduce en una restricción severa al comercio internacional y la obligación de demostrar un origen legal y sostenible para cualquier movilización autorizada. Ecuador, además, mantiene una prohibición estricta para la exportación viva de fauna endémica de Galápagos. Por ello, la existencia de ejemplares circulando comercialmente fuera del país continúa generando cuestionamientos sobre el origen inicial de las poblaciones reproductivas utilizadas en el mercado internacional de reptiles exóticos.

 
 
 

Comentarios


bottom of page