Bangkok apareció dos veces: 48 iguanas de Galápagos y ninguna investigación en destino

Cuatro iguanas marinas se encontraron frente al Aeropuerto de Guayaquil, 12 más salieron del Aeropuerto Ecológico de Baltra en mayo, 32 fueron descubiertas en Quito en agosto. Las dos rutas terminaban en Tailandia. Ecuador tenía la evidencia y el mecanismo de cooperación; dejó ambos casos en sus aeropuertos. En Bankokg también han decomisado huevos de loros en maletas que funcionan como incubadoras portátiles, se pueden usar también para los huevos de iguanas y tortugas de Galápagos?

Ecuador sabía que las iguanas de Galápagos estaban circulando en el comercio internacional antes de que tres ciudadanos tailandeses atravesaran el aeropuerto Ecológico de Baltra, el 19 de mayo, con doce animales escondidos en sus mochilas.
Lo sabía, lo documentó y lo notificó a CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres), luego que nuestro editor Franklin Vega y el jurista Milton Castillo ganaran en octubre del 2022 una Acción de Protección, mediante la cual la jueza Viviana Pila ordenó al Ministerio del Ambiente incrementar la protección de las iguanas endémicas de Galápagos.
El 5 de mayo de 2025, el Gobierno ecuatoriano pidió a todos los países miembros de la Convención que no la importación, exportación o reexportación de iguanas de Galápagos sin consultar previamente con Ecuador. La comunicación fue inequívoca: el país jamás autorizó la salida de ejemplares vivos para fines comerciales o personales y, pese a ello, las iguanas aparecían en operaciones internacionales declaradas como “cría en cautiverio”.
La advertencia quedó registrada en la Notificación CITES 2025/063. Un año después, el 19 de mayo de 2026, doce iguanas marinas recorrieron la ruta que la notificación no pudo detener: salieron del Aeropuerto Ecológico de Baltra, Galápagos, llegaron a Guayaquil y debían continuar por Ámsterdam hasta Bangkok.
Entre la alerta y las mochilas pasó un año. El tráfico no llenó formularios. Tres meses después, una ciudadana rusa fue detenida en el Aeropuerto de Quito con 32 iguanas marinas en su maleta; el destino Bangkok, Tailandia.
Una advertencia general no persigue una red
La notificación de 2025 estaba dirigida principalmente a impedir que otros países blanquearan iguanas de origen ecuatoriano mediante permisos CITES. Era necesaria, pero insuficiente para enfrentar una operación que funcionaba con capturas en una playa, mensajería cifrada, equipaje de mano y posibles pagos para atravesar controles.
Después de la detención en Guayaquil, el 19 mayo, Ecuador ya no tenía únicamente una especie traficada. Tenía nombres, pasaportes, teléfonos, fotografías, itinerarios, reservas aéreas, equipajes, declaraciones y un destino final. Con el decomiso en Quito y las 4 iguanas marinas recuperadas frente al Aeropuerto de Guayaquil se tienen 44 confirmaciones de que el tráfico de las iguanas de Galápagos es un negocio rentable.
Los tres tailandeses detenidos en Guayaquil tenían un contacto: “Tee”. Uno de los procesados declaró que contactaron a ese hombre mediante Threema antes de viajar a Galápagos. Dijo que pagaron para facilitar el paso por los controles del Parque Nacional y del Aeropuerto Ecológico de Baltra. Las mochilas atravesaron los equipos de rayos X. Las iguanas aparecieron en las imágenes. Nadie las detuvo, quienes operan las máquinas es el personal de ECOGAL, la empresa a cargo del Aeropuerto de Baltra, cuyo gerente no ha declarado en el proceso judicial.
La alerta surgió después, en Guayaquil, cuando personal de KLM perfiló a los pasajeros antes del vuelo hacia Ámsterdam. El expediente también dejó abiertas las preguntas sobre los operadores de los escáneres, el destino del pago y la identidad de “Tee”.
Pero la cadena no terminaba en Baltra ni en Guayaquil; terminaba en Bangkok.
Por esto, la pregunta pendiente no es si Ecuador emitió otra declaración sobre su compromiso con la biodiversidad. La pregunta es más concreta: ¿Qué información entregó a Tailandia? Si acaso entregó algo.
Bangkok no apareció por casualidad
El investigador y conservacionista mexicano Juan Carlos Cantú Guzmán compartió con Bitácora una cronología de casos relacionados con ciudadanos tailandeses detenidos o investigados por transportar animales protegidos. La matriz registra ocho incidentes ocurridos entre 2025 y 2026: al menos trece ciudadanos tailandeses, 493 animales o especímenes y decomisos en India, Tailandia, Ecuador y Sudáfrica. Incluye orangutanes, primates, cálaos, cacatúas, huevos de loro e iguanas de Galápagos.
El archivo no demuestra que todos respondan a una sola organización. Demuestra algo suficientemente grave: Tailandia aparece repetidamente como origen, destino o punto de articulación para el comercio de animales vivos.
Los huevos de loro muestran con claridad el método. Cuatro decomisos suman 728 unidades. Fueron transportadas en maletas, bolsas térmicas o incubadoras improvisadas, acompañadas por baterías y sistemas destinados a mantenerlas vivas durante el vuelo. ¿Puede un sistema similar utilizarse para los huevos de iguanas y tortugas de Galápagos?
No se transporta esa cantidad de fauna improvisando en el mostrador de un aeropuerto. Hay planificación, conocimiento de rutas, equipos y alguien esperando la entrega. Pero sobre todo hay encubrimiento de las autoridades, omisiones bien remuneradas por ver para otro lado.
El patrón es mucho mayor que los casos reunidos en ese documento. TRAFFIC analizó 60 decomisos en vuelos entre India y Tailandia entre enero de 2022 y mayo de 2025. En los equipajes aparecieron 7.272 animales de al menos 87 especies. La mayoría de las maletas había salido de Tailandia hacia India, y el aeropuerto de Suvarnabhumi, en Bangkok, figuró entre los puntos más repetidos. Más del 80 % de los hallazgos ocurrió en aeropuertos indios.
India estaba encontrando lo que había atravesado los controles tailandeses. En Ecuador ocurrió lo contrario: la carga salió de Galápagos, atravesó los controles del Aeropuerto Ecológico de Baltra y fue detenida antes de abandonar Guayaquil. El itinerario conducía precisamente al país que aparece una y otra vez en los expedientes internacionales. Seguir llamándolo coincidencia ya exige más imaginación y desidia que investigarlo.
La cooperación ya tiene reglas
Ecuador no necesita inventar un mecanismo diplomático. CITES ya lo tiene; la Resolución 11.3 sobre observancia y cumplimiento dispone que los países de origen, tránsito e importación intercambien información sobre comercio ilegal, coordinen investigaciones y apliquen controles basados en riesgo.
La autoridad competente en Tailandia es el Departamento de Parques Nacionales, Vida Silvestre y Conservación Vegetal. Su nombre y sus canales oficiales constan en el directorio de autoridades CITES.
No había que buscar a quién escribirle. Ya estaba identificado. Lo que Ecuador debe transparentar ahora es la fecha y el número del oficio enviado a Bangkok; el funcionario que lo recibió; los documentos adjuntos; la respuesta obtenida y las diligencias activadas. En definitiva que cumplan su trabajo.
¿Se remitieron los pasaportes y el historial migratorio de los tres viajeros? ¿Se compartieron sus reservas, el registro de compra de los boletos y el itinerario completo? ¿Se entregaron los identificadores recuperados de los teléfonos y las comunicaciones mediante Threema?
¿Se pidió a Tailandia identificar al comprador, intermediario, criadero o coleccionista que esperaba las iguanas? ¿Los nombres fueron incorporados a perfiles de riesgo en Suvarnabhumi y otros aeropuertos? ¿Se alertó a Países Bajos, por ser Ámsterdam el punto de tránsito? ¿Tailandia respondió?
Una carta que solicita “reforzar controles” sirve para el archivo. Una comunicación que contiene nombres, rutas, teléfonos, pagos y destinatarios sirve para investigar. No son lo mismo. Y sabemos que no lo han hecho, de la misma forma que los funcionarios de CITES se negaron a actuar en el 2015 cuando el Grupo de Especialistas en Iguanas de la IUCN alertó que las iguanas robadas en Galápagos se blanqueaban con permisos CITES en Suiza y Mali. Pasaron 10 años y una sentencia judicial impulsada por dos ciudadanos para que el Ministerio del Ambiente reaccione.
La mitad ecuatoriana y la mitad asiática
El expediente muestra cómo se movieron las 12 iguanas dentro de Ecuador. Fueron capturadas en una playa de Santa Cruz. Aparecen fotografiadas de iguanas sobre una balanza. Fueron inmovilizadas, ocultadas y trasladadas hasta el Aeropuerto Ecológico de Baltra. Las mochilas pasaron por los escáneres de ECOGAL. Un procesado habló de un pago para burlar los controles y de una persona llamada “Tee”.
Esa es la mitad ecuatoriana de la operación. La otra mitad comienza con los boletos internacionales y termina donde alguien debía recibir doce animales que solo existen en Galápagos.
Investigar únicamente a quienes cargaron las mochilas permite castigar el transporte. No identifica al comprador, no ubica el dinero y no toca la demanda que financia la siguiente captura. Si Bangkok era el destino, Tailandia no puede aparecer en el expediente únicamente como una palabra impresa en el itinerario. Debe aparecer como contraparte de una investigación.
Ecuador llegó a CITES. Falta saber si llegó a Bangkok
Ecuador consiguió que las iguanas de Galápagos fueran trasladadas al Apéndice I de CITES. También consiguió que la Secretaría internacional distribuyera una alerta sobre el comercio fraudulento de estas especies.
Ambas decisiones importan. Ninguna identifica a “Tee”. Ninguna explica quién esperaba las iguanas en Tailandia. Ninguna reemplaza el intercambio de información policial, migratoria, financiera y digital necesario para seguir la ruta completa.
El país ya hizo pública su preocupación. Ahora debe mostrar la gestión concreta. No hace falta otro comunicado sobre controles reforzados. Hace falta un oficio, una fecha, un destinatario, los anexos enviados y la respuesta recibida. Si esos documentos existen, las autoridades deben exhibirlos y explicar qué produjo la cooperación.
Si no existen, la conclusión es más sencilla: Ecuador alertó al mundo sobre el tráfico de sus iguanas, pero cuando encontró una ruta directa hacia Bangkok dejó la investigación en la puerta de embarque.




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