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¿Cómo salvar al Coca Codo Sinclair? Tres geólogos plantean una propuesta

  • Foto del escritor: Franklin Vega
    Franklin Vega
  • hace 55 minutos
  • 3 min de lectura

Tras el colapso de un nuevo intento para frenar la erosión regresiva del río Coca, tres geólogos ecuatorianos plantean una alternativa de gran escala para proteger a Coca Codo Sinclair: construir un túnel que desvíe el cauce del río aguas abajo de la zona crítica. La propuesta reabre el debate sobre el futuro de la hidroeléctrica más importante del Ecuador, una obra de USD 3.300 millones que enfrenta crecientes amenazas por ignorar estudios geológicos.



Mientras un nuevo intento estatal para frenar la erosión regresiva del río Coca termina en fracaso, tres geólogos ecuatorianos con décadas de experiencia sostienen que aún existe una alternativa para proteger a Coca Codo Sinclair, la mayor hidroeléctrica del país. Su propuesta pasa por una solución de gran escala: desviar el río mediante un túnel excavado en roca sólida antes de que la erosión alcance las obras principales del proyecto.


El pasado 25 de mayo, Bitácora acompañó un recorrido técnico por la zona de Coca Codo Sinclair junto a los geólogos Bernardo Beate y Alfredo Carrasco, además de otros profesionales vinculados al sector energético. La visita se realizó pocos días después del colapso del dique permeable construido por el Gobierno para intentar contener el avance de la erosión regresiva. La estructura, levantada con tubos metálicos importados de China, no resistió el impacto de grandes rocas y troncos arrastrados por el río durante las crecientes.

Así quedo el dique permeable sobre el río Coca. Fotos: Franklin Vega


Para Beate, profesor de la Escuela Politécnica Nacional y reconocido andinista, el problema actual tiene raíces geológicas que fueron subestimadas desde la etapa de planificación. Durante el recorrido explicó que varias de las instalaciones fueron construidas sobre una capa de aproximadamente 300 metros de sedimentos compuesta por arenas y gravas. Debajo de estos materiales se encuentra el antiguo cauce del río Coca, encajonado en una formación rocosa conocida como Hollín, caracterizada por su elevada resistencia.



Las observaciones coinciden con cuestionamientos que han acompañado al proyecto desde sus orígenes. Coca Codo Sinclair demandó una inversión cercana a los USD 3.300 millones y, según documentos técnicos citados por especialistas, ya en la década de 1980 existían advertencias sobre las dificultades geológicas de desarrollar una obra de esta magnitud en esta sección del río Coca.


Sin embargo, los especialistas insisten en que el debate no debe centrarse únicamente en los errores del pasado. Tanto Beate como Carrasco consideran que es necesario analizar seriamente la propuesta formulada por el geólogo Jorge Sevilla. La iniciativa consiste en construir un túnel que permita desviar temporal o permanentemente el cauce del río Coca, conduciendo sus aguas aguas abajo de la zona afectada por la erosión regresiva. La obra aprovecharía la estabilidad de la formación Hollín para reducir el riesgo de nuevos colapsos y evitar que el fenómeno erosivo alcance la infraestructura crítica de la hidroeléctrica.

Alfredo Carrasco (de camisa caqui) y Bernando Beate (chaleco morado) recorrieron el cause del río Coca y realizaron mediciones. Fotos: Franklin Vega.


Según estimaciones preliminares realizadas por los especialistas durante la visita, una intervención de esta naturaleza podría requerir una inversión cercana a los USD 500 millones. Aunque la cifra es elevada, sostienen que debe compararse con el valor estratégico de la central para el sistema eléctrico nacional y con los costos que implicaría una eventual pérdida de capacidad de generación.


Los geólogos también coinciden en que el país no ha desarrollado un debate técnico y público suficientemente amplio sobre el futuro de Coca Codo Sinclair. A su juicio, la discusión debe ir más allá de las soluciones de emergencia y enfocarse en alternativas de largo plazo que permitan preservar una infraestructura considerada clave para la seguridad energética del Ecuador.


Desde esta perspectiva, los especialistas sostienen que mantener una matriz energética de bajas emisiones exige fortalecer la generación hidroeléctrica existente y complementar la transición con otras fuentes de energía disponibles en el país. Para ellos, la pregunta ya no es únicamente cómo detener la erosión regresiva, sino si el Ecuador está dispuesto a invertir los recursos y el conocimiento técnico necesarios para proteger una de las obras más costosas y estratégicas de su historia reciente.

 
 
 

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