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El Cerro Crocker no es un potrero: el insólito permiso para pastorear dentro del Parque Nacional Galápagos

  • Foto del escritor: Franklin Vega
    Franklin Vega
  • hace 8 minutos
  • 4 Min. de lectura

El Parque Nacional Galápagos autorizó el uso de 20 hectáreas para pastoreo de ganado dentro de un área protegida en el Cerro Crocker, uno de los ecosistemas más sensibles de Santa Cruz. La decisión, sustentada en un informe técnico aún no divulgado, fue revocada apenas dos días después por falta de procedimientos y criterios claros. El caso revela incoherencias en la gestión del PNG: mientras invierte en restauración ecológica y control de especies invasoras, aprueba actividades que generan los mismos impactos que busca mitigar.



Para algunos funcionarios del Parque Nacional Galápagos las prioridades están en la ganadería. El 1 de abril el director de Ecosistemas del PNG, Christian Sevilla, mediante el Oficio MAE-DPNG/DE-2026-0526-OF a que un particular (pariente de un guardaparque que trabaja en una conspicua ONG de conservación) autorizó “el uso de un área máxima de 20 hectáreas, ubicada en un sector aledaño al Cerro Croker, dentro del área protegida del Parque Nacional Galápagos”


La autorización es para el pastoreo de vacas dentro del área protegida, como parte de un “plan piloto de carácter temporal”. Esta creativa iniciativa de pastar vacas dentro del área protegida fue tan temporal que duró dos días. Nuestras iguanas que viven cerca de la entrada del PNG (parientes de la atropellada por un parquero hace dos años) nos indicó que el 3 de abril la directora del PNG se enteró de la autorización y llamó la atención de Sevilla, quien el día de hoy revocó la autorización con el oficio Nro. MAE-DPNG/DE-2026-0551-OF.


Las razones de la revocatoria, no existen procedimientos estandarizados para este tipo de permisos, falta un marco claro con los requisitos técnicos, los criterios de excepcionalidad, mecanismos de control. En otras palabras: la autorización nunca debió emitirse. Pero si la Directora encargada no se enteraba, los visitantes al Cerro Crocker se habrían encontrado con un nuevo atractivo: vaqueros isleños cuidando vacas dentro del área protegida.

Solicitamos al PNG una copia del Informe Técnico Nro. MAE-DPNG-DE-CREI-23-2026 en el cual se concluye que “el objeto de su solicitud es viable, en función de las condiciones ecológicas del sitio evaluado y del enfoque de retribución ambiental planteado”, no la disponemos aún, pero seguro encontraremos otras perlas.


El cerro Crocker es un sitio de visita que en principio es regulado y controlado, en este sentido ?Cuáles son las retribuciones planteadas? En el documento de autorización se establecen 11 condiciones, entre ellas: acciones de control de flora introducida en el área y la restauración de “al menos 2 hectáreas con especies nativas y/o endémicas, con personal propio del veneficiario (la falta ortográfica es el texto original) de esta Autorización y conforme a lineamientos técnicos del Proceso CREI”.


Este incidente pudiera pasar como una denuncia más sobre decisiones discrecionales dentro del PNG, empero revela con documentos un patrón inquietante: decisiones técnicas que contradicen la propia evidencia científica generada por la institución (como en el caso del proyecto Solar Conolophus, que avanza a pesar de que la misma CAF lo cuestiona).


Pero el problema no es solo administrativo, es estructural, de coherencia institucional. El funcionario del PNG ignora que la ganadería facilita la introducción de especies invasoras, contribuye a la deforestación y degradación del suelo, genera competencia directa con especies nativas. Y aun así, la institución que produce y usa estos datos… autoriza pastoreo dentro del parque.


El mismo PNG ha determinado que el sobrepastoreo y el cambio de tierras para uso ganadero fragmentan hábitats con el impacto que esto supone a la fauna local. Qué puede pasar en la zona del Cerro Croker, donde es común observar tortugas gigantes por decenas, al igual que aves?. 


Además de lo absurdo que suena autorizar vacas en una zona protegida, hay que considerar que el beneficiario de tan singular autorización, trabaja en restauración de la conspicua ONG que está vinculada a presuntos conflictos de interés (ver publicación adjunta).


Por un lado el PNG dedica recursos públicos para restaurar ecosistemas y erradicar especies introducidas, algo que también hacen las ONGs de las islas. De hecho el mismo PNG ha participado en múltiples estudios del impacto de la ganadería en las zonas protegidas… Pero toda la evidencia no se considera al momento de autorizar estas actividades.


Desde hace algunos años hemos recibido denuncias de que las áreas protegidas, administradas por el PNG, presuntamente alquilaban potreros a terceros. Esta es la primera vez que tenemos evidencia de la autorización para actividades ganaderas dentro del PNG; nos falta confirmar si existen tales alquileres de áreas protegidas para el pastoreo.


El Cerro Crocker no es un potrero

El Cerro Crocker, ubicado en la isla Santa Cruz, no es un terreno cualquiera, es uno de los puntos más altos de la isla (~864 msnm), forma parte de las tierras altas húmedas, ecosistemas críticos para la biodiversidad, es un sitio de visita regulado, donde es común observar: tortugas gigantes en estado silvestre, aves terrestres endémicas (como los Petreles que protege Jocotoco y comprende ecosistemas de transición entre zonas agrícolas y naturales. 

Estas zonas son particularmente sensibles porque funcionan como frontera ecológica entre áreas intervenidas y ecosistemas prístinos.

 
 
 

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