• Franklin Vega

Pandas versus tiburones: ¿Por qué WWF respalda a la industria pesquera?

El titular de esta nota puede ser el balance preliminar de una semana agitada para la conservación marina. El debate se desató ante la evidencia de la magnitud de la pesca de tiburones en el Ecuador y el intento de normalizar la captura y comercialización de escualos.


El detonante fue un titular del programa Azul Sostenible de TUNACONS, una organización de cinco empresas atuneras, que desde mayo es una ONG reconocida por el Ministerio de Producción. Hasta este punto, es lo usual que la industria defienda sus intereses.


Lo que inició la avalancha de críticas fue el titular del programa Azul Sostenible de la TUNACONS: “Pesca sostenible del calamar gigante, pepinos de mar, tiburones y atunes dentro y fuera de la R.M. de Galápagos” y que además intervenga Pablo Guerrero, director de conservación de paisajes marinos de la WWF (World Wide Fund, Fondo Mundial para la Naturaleza) una reconocida ONG que puso como símbolo de conservación al oso panda.


La WWF ha sido duramente cuestionada por sus alianzas con empresas extractivas en todo el mundo (ver notas al final). Este episodio me recordó al ocaso de la organización que me motivó mi interés por la naturaleza en los 90, la Fundación Natura que se hundió en medio de críticas y acusaciones de corrupción.


Pero regresemos a eso del atún panda. El titular errado, que incluyó pescar tiburones en Galápagos, fue retirado de inmediato, pero no las intenciones de normalizar la pesca de tiburón que en teoría está prohibida en el Ecuador.


De hecho, al momento de escribir estas líneas (sábado 24 de julio) otra vez en el mismo espacio se desarrollaba el tema “Criterios científicos sobre el manejo de la pesca de tiburones en el Océano Pacífico”. Pienso que los grandes atuneros están tan seguros que se les permitirá calificar la pesca de tiburón como "sustentable", que insisten.


Para este sector el pescar tiburones es aceptable y buscan sustento "científico" en otros países como México. Pero las respuestas fueron inmediatas: Luis Villanueva acotó que “hay sobreexplotación de pesquerías de tiburón en México y por ello, se designó el Parque Nacional Revillagigedo en 2017”.



Pero volvamos al atún panda. La lluvia de críticas traspasó las fronteras y llegaron a los productores de @Seaspiracy -el documental estrenado en marzo que muestra los impactos de la pesca y cuestiona las prácticas de la WWF al certificar algunas pesquerías con un sello que cada industria debe pagar- la imagen no puede ser más clara, un atún nada en el mar con una máscara de panda. Las consecuencias fueron inmediatas y se anunciaron cancelaciones de las membresías de la ONG del panda.


En el Ecuador, a pesar que está prohibida la pesca de tiburones, la realidad es otra, pues se permite la comercialización de la pesca incidental, es decir de las especies que mueren asociadas al objetivo (como atunes, corvinas, dorados...). En palabras morochas, no pesques tiburón, pero si cae alguno o muchos los puedes comercializar y exportar, no establecen un porcentaje máximo, es decir pesque lo que le parezca, lo que avance. Esto gracias al Decreto Ejecutivo 486 del 20 de julio del 2007 firmado por Rafael Correa. (En esta nota más datos de la pesca de tiburón en Ecuador).


La WWF Ecuador, acusó el golpe y publicó un comunicado:


“WWF reconoce y aplaude la prohibición de la pesca industrial dentro de la Reserva Marina de Galápagos, apoya la protección total de los tiburones dentro de esta área protegida, y respalda la prohibición de la pesca dirigida a tiburones en todas las aguas ecuatorianas”.


Intentamos ampliar la versión de la WWF pero su titular en Ecuador, Tarsicio Granizo indicó que: “De momento no vamos a dar declaraciones. Todo lo que tenemos que decir está en nuestro comunicado”. Una pena para mi curiosidad periodística que se quedó sin respuestas.


La primera pregunta que tenía era ¿por qué en Ecuador la ONG del panda hace cosas diferentes a lo que hace en el resto del mundo?, esa pregunta fue enviada al correo electrónico que el Sr. Granizo indicó vía mensaje de whatsapp.


En otros países WWF lucha contra las redes fantasma que están a la deriva en el mar y que matan toda la vida marina que se enreda y aquí, en Ecuador, la WWF bendice el uso de los plantados ecológicos (EcoFADs por sus siglas en inglés) que terminan violando la Reserva Marina de Galápagos y que se han recolectado por cientos (en esta nota una muestra, en una sola limpieza encontraron 15 plantados).


La segunda es ¿Por qué no apoyan la ampliación o la nueva Reserva Marina de Galápagos, siguiendo el discurso del sector pesquero industrial?


Y la tercera pregunta: ¿En serio consideran que no hay pesca dirigida de tiburones en el Ecuador, con los volúmenes de pesca y las bitácoras de los barcos palangreros donde se ve que pescan más tiburones que corvinas o dorados? No hablamos de tiburón para comida, como se quiso argumentar hoy en el programa sino tiburones que se capturan básicamente por sus aletas.


En los foros internacionales no es común ver a los “pandas” como les llaman los ambientalistas, a los funcionarios de la WWF, tan cerca o alineados de frente con la industria extractiva. En Ecuador lo hacen sin tapujos y son parte de un "Histórico Memorándum de Entendimiento" para que, entre otras cosas, los pescadores de Galápagos les den retirando sus plantados. Pienso que ni las formas han guardado.

Fotos tomadas de la firma del Memorando entre WWF, TUNACONS, FENACOPEC, CNP, ATUNEC, y las 5 cooperativas pesqueras artesanales de Galápagos. Aparecen en la foto de izquierda a derecha: Guillermo Morán (TUNACONS), Bruno Leone (Cámara Nacional de Pesquería, Tarcisio Granizo (WWF Ecuador).


En este memorando, calificado como "histórico" por ellos mismos, intervienen el sector pesquero de Galápagos, TUNACONS, Cámara Nacional de Pesquería, FENACOPEC, WWF Ecuador, quienes "actuarán como cooperantes para el desarrollo de las acciones pertinentes que se contemplan en el marco del Proyecto para la recolección de basura en la reserva marina de Galápagos". La cereza del pastel fue que el Ministro de Producción firmó como testigo de honor, el 24 de enero del 2021.

mou_de_cooperacion_por_reserva_marina_de_galapagos
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Espero que el Sr Granizo nos responda a quienes creemos que las ONG ambientales no deben prestarse para el lavado verde o green washing; y, que el oso panda se acerque más al oso andino y trabajen en conjunto.


“WWF significa Organización Mundial del Aleteo”

Randall Arauz, Conservacionista marino, tiburones y tortugas en el Pacífico Tropical Oriental, ganador del Premio Ambiental Goldman

En el 2000 en Costa Rica empezamos una lucha por prohibir el aleteo (la práctica de cortarles las aletas y lanzar al mar a los tiburones vivos). En esa época la situación de los tiburones no era crítica como ahora.


Y mientras eso pasaba, teníamos a la WWF que jugaba en contra y se aliaba a los intereses de los pescadores industriales.


La WWF apoyó reformas legales e inventaron ciencia en beneficio de la flota pesquera de Taiwán, para que capture tiburones sin freno con más de 100 barcos industriales. Lo primero fue exigir que lleguen a los puertos los tiburones enteros... Luego que las aletas no lleguen cortadas y luego unidas con alambres para las inspecciones, ¿qué control se podía hacer con esas prácticas?


Con los pseudo estudios de la WWF cambiaron, sin sustento, el porcentaje de aletas en relación al cuerpo de los tiburones, en todo el mundo es 5%, pero en Costa Rica, la WWF dijo que era 12,7%, ¿acaso los tiburones eran diferentes?


En el 2005, llegaron a justificar la presencia y operación de esta flota extranjera en muelles privados. Para esto la WWF se asoció con el Colegio de Biólogos, que ellos mismo capacitaron. En el 2006, la Corte ordenó el cierre de esos puertos.

Tuvimos que ir dos veces a la Corte para que se cumpla la Ley y detener la injerencia de la organización del panda.


El nombre de la WWF debe interpretarse como World Wide Finning, en español Organización Mundial del Aleteo por sus prácticas. En Ecuador deben quitarse esa lacra de la WWF.

¿Por qué vemos mal comernos un jaguar y no un tiburón? Los dos son animales silvestres que deben estar protegidos. Randall Arauz

La pesca sustentable existe solo a pequeña escala, con un pescador artesanal con regulaciones que le indiquen la época, las zonas de pesca y los artes de pesca que puede utilizar. El problema es cuando se habla de la pesca industrial, ellos tienen el poder de imponer las reglas.


En el 2021, sabemos que las poblaciones de tiburones en el mundo han descendido en un 72 por ciento, que hay especies en peligro de extinción y todo esto se empeora por la falta de acción y control del Gobierno.


Para tratar de superar el bloqueo que producen las noticias negativas, apelamos al poder de uno. Cada persona tiene la fuerza para generar un cambio con sus decisiones diarias, no nos damos por vencidos. Los tiburones son vida silvestre y cuando esto se entienda, se prohibirá la explotación de esta especie desde México hasta Chile. Para hacer una analogía, ¿por qué vemos mal comernos un jaguar y no un tiburón?


“Panda Leaks” un libro con las denuncias al panda del lado oscuro

Pensé que la actuación de la WWF en Ecuador era un hecho aislado. Que era un lunar en la cara bonachona del panda, pero escarbando un poco en internet encontré un libro y un documental que les acusan de lo mismo que Randall Arauz (nota precedente).


A partir del 2012, con la publicación del libro "Schwarzbuch WWF: Dunkle Geschäfte im Zeichen des Panda", el periodista alemán Wilfried Huismann levantó una serie de críticas a la WWF. La obra se llama en español: Panda Leaks (filtraciones), el lado oscuro de la WWF”. Al circular la obra, la ONG internacional enfrentó una ola de críticas a las que se sumó la difusión del documental “El Silencio de los pandas” .


El libro (disponible en formato electrónico en Amazon en inglés desde el 2014) se documentan las prácticas que el periodista alemán califica como “poco éticas” a la vez que da cuenta como Monsanto, Coca-Cola, Shell, HSBC, Cargill, BP, Alcoa y Maine Harvest… se han favorecido de la “etiqueta verde” de la WWF, “mientras continuaban con sus sucias actividades perjudiciales contra el medio ambiente”. El autor recalca que la “WWF es un fiel servidor de las gigantescas corporaciones del sector de la alimentación y la energía, a las cuales otorga una imagen progresista y ecologista”.


Leo lento en inglés y encuentro varias sorpresas desde el inicio de la lectura como la cita introductoria:

“Es más fácil penetrar a la CIA (Agencia Central de Inteligencia) que en la WWF”, de Raymond Bonner del new York Times.

Pasé directo al capítulo de las pesquerías y para mí sorpresa, el panda también santificó las grandes fincas de salmón en Chile con un sello de la WWF. La misma industria del salmón que hace dos semanas fue prohibida en Argentina. Entonces, fue primero un salmón-panda, antes que atún-panda.


Empecé a cambiar mi fijación mental de asociar al panda con la conservación, de la misma forma que sepulté con dolor al colibrí de Fundación Natura al documentar algunas trafasias de sus directivos. Me quedo con la iguana de Bitácora Ambiental.




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