top of page

Las iguanas marinas no llegaron solas: 4 juveniles en Guayaquil reactivan las alertas por tráfico desde Galápagos

  • Foto del escritor: Franklin Vega
    Franklin Vega
  • hace 10 horas
  • 7 Min. de lectura
Cuatro iguanas marinas endémicas de Galápagos (Amblyrhynchus cristatus) fueron halladas en menos de una semana frente al aeropuerto de Guayaquil, reactivando las alertas sobre tráfico ilegal de fauna desde el archipiélago. El caso se suma a antecedentes documentados por Bitácora Ambiental: desaparición de cámaras trampa en el volcán Wolf, exportaciones de iguanas desde Uganda y la presencia de ejemplares fuera de Galápagos, mientras crecen las señales de debilitamiento de la autoridad ambiental ecuatoriana.

Cuatro iguanas frente al aeropuerto

Cuatro iguanas marinas endémicas de Galápagos (Amblyrhynchus cristatus) aparecieron en menos de una semana en el mismo sector del norte de Guayaquil, frente al Aeropuerto José Joaquín de Olmedo. Los hallazgos ocurrieron alrededor de un taller mecánico de motos ubicado en la ciudadela Simón Bolívar y volvieron a encender las alertas sobre posibles redes de tráfico de fauna que operan desde el archipiélago hacia el continente.


La secuencia de eventos resulta difícil de explicar como una coincidencia. La única hipótesis consistente es que los ejemplares forman parte de una cadena de extracción y movilización ilegal de fauna silvestre. El primer hallazgo ocurrió el martes 12 de mayo de 2026. Niños que jugaban fútbol en una cancha de tierra ubicada frente al taller encontraron entre hojas secas una “iguana negra” y la entregaron a la Unidad de Protección del Medio Ambiente de la Policía Nacional (UPMA). Al día siguiente apareció un segundo ejemplar, rescatado por integrantes del Proyecto Sacha, quienes alertaron a la Policía. Posteriormente fue entregado al Ministerio del Ambiente y Energía mediante la Unidad Nacional de Investigación de Delitos contra el Ambiente y Naturaleza (#UNIDCAN).


Una tercera iguana apareció detrás del mismo taller y fue capturada por moradores antes de ser entregada al Municipio de Guayaquil. Finalmente, un cuarto ejemplar fue encontrado el sábado cerca del mismo sector. Dos vecinos lo colocaron en una caja de cartón con agua y lechugas hasta la llegada de la Policía Nacional.


Para especialistas consultados por Bitácora Ambiental, los cuatro ejemplares corresponden probablemente a individuos juveniles mantenidos fuera de su hábitat natural durante algún tiempo. Un herpetólogo especialista en iguanas (quien pidió la reserva de su nombre para evitar represalias en Galápagos) señaló que, por el tamaño observado en las fotografías, los animales tendrían entre uno y dos años de edad, posiblemente hasta tres años si pertenecen a poblaciones pequeñas como Plaza Sur o el volcán Wolf. El experto advirtió además que, sin acceso a alimento marino adecuado y sin condiciones controladas de temperatura, humedad y agua salada, el deterioro fisiológico de los animales podría aparecer rápidamente.

"(las iguanas marinas) sin acceso a alimento marino adecuado y sin condiciones controladas de temperatura, humedad y agua salada, el deterioro fisiológico de los animales podría aparecer rápidamente".

Un patrón fuera de Galápagos

El caso adquiere mayor gravedad porque no es el primer indicio de presencia de iguanas marinas fuera de Galápagos. Bitácora Ambiental ya documentó anteriormente la existencia de tres iguanas marinas en La isla de la Plata, dentro del Parque Nacional Machalilla, un hecho completamente inusual tratándose de una especie endémica del archipiélago.


La reiteración de hallazgos fuera de las islas comienza a dibujar un patrón preocupante. Las iguanas marinas no llegan naturalmente al continente ni aparecen repetidamente en zonas urbanas. La aparición de cuatro ejemplares juveniles en el mismo sector de Guayaquil fortalece la hipótesis de una cadena de extracción y transporte ilegal.


En los últimos años, Bitácora Ambiental ha documentado varios indicios relacionados con el tráfico internacional de reptiles endémicos desde Galápagos. Investigaciones previas revelaron cómo iguanas terrestres y marinas comenzaron a aparecer en registros internacionales de comercio y en colecciones privadas fuera del Ecuador:


Las alertas en el volcán Wolf

Las alertas institucionales sobre posibles operaciones de extracción ilegal existen desde hace varios años. Documentos del Parque Nacional Galápagos (PNG) muestran que en 2021 ya existía preocupación por eventos sospechosos en el volcán Wolf, hábitat exclusivo de la iguana rosada (Conolophus marthae).


En un oficio dirigido a la Policía Nacional el PNG informó sobre la desaparición de una cámara trampa utilizada para monitoreo científico y advirtió que una madriguera previamente ocupada por una iguana rosada “presentaba señales de estar inactiva”. 

El mismo documento señala que se presumía “alguna situación de captura del reptil” y solicitaba apoyo de unidades de inteligencia policial para prevenir posibles acciones de transporte, tenencia o tráfico de especies protegidas. 


Otro memorando del PNG dispuso reforzar el control y vigilancia en el norte de Isabela, especialmente en el sector Piedras Blancas, punto de acceso hacia el volcán Wolf, incluyendo monitoreo sobre embarcaciones que se aproximaran a la zona. 

El informe técnico remitido por una de las ONG (de las cinco que trabajan para proteger a las iguanas) detalló además la desaparición de cámaras trampa utilizadas para monitoreo científico de la iguana rosada en el volcán Wolf. 

Captura de pantalla de redes sociales donde se publicita el criadero de iguanas terrestres y marinas endémicas de Galápagos en Uganda en el 2022.
Captura de pantalla de redes sociales donde se publicita el criadero de iguanas terrestres y marinas endémicas de Galápagos en Uganda en el 2022.

Las exportaciones desde Uganda

Las preocupaciones aumentaron aún más cuando comenzaron a aparecer registros internacionales de exportaciones de iguanas de Galápagos desde Uganda.


Un ciudadano estadounidense-finlandés es el operador de Wildlife UG y del CTC Conservation Center en Uganda. En documentos revisados por Bitácora Ambiental se sostiene que las instalaciones vinculadas al Wildlife UG se mantenían iguanas marinas y terrestres de Galápagos, además de otras especies altamente cotizadas en el comercio internacional de reptiles. El mismo documento reconstruye antecedentes de los propietarios relacionados con exportaciones internacionales, decomisos y casos previos de tráfico de reptiles raros. 


Uno de los elementos más sensibles aparece en registros de marzo de 2014, cuando autoridades suizas emitieron permisos de exportación para iguanas terrestres y marinas de Galápagos con destino a Uganda.  El documento también señala la exportación de 54 iguanas terrestres de Galápagos entre 2017 y 2022. En el mismo período, los registros CITES reportaron la importación de 40 iguanas terrestres de Galápagos provenientes de Uganda.

Captura de pantalla del Greens Zoological Rescue and Rehabilitation Centre (GZRRC) de la India.
Captura de pantalla del Greens Zoological Rescue and Rehabilitation Centre (GZRRC) de la India.

4 iguanas marinas y 2 terrestres de Galápagos están en el "santuario" de Vantara en India

Parte de estas rutas internacionales han sido asociadas posteriormente al complejo Vantara, en India, un gigantesco centro privado de fauna exótica promovido por el grupo Reliance. Por lo menos en Vantara están cuatro iguanas marinas y dos terrestres enviadas desde Uganda. Documentos judiciales de la Corte Suprema de India muestran que el centro fue objeto de investigaciones relacionadas con adquisición internacional de fauna, importaciones bajo CITES y movimientos transfronterizos de especies protegidas. 

Aunque las autoridades indias concluyeron que no existían violaciones comprobadas bajo la legislación de ese país, el expediente revela la magnitud global del comercio internacional de fauna exótica y el sofisticado entramado de permisos y operaciones que puede rodear estos movimientos. 


El Ministerio del Ambiente reconoce posible tráfico

La tercera iguana marina, que solo vive en Galápagos, fue colocada en una caja de cartón y entregada al Proyecto Sacha que asu vez la entregó a la Policía. Foto: Cortesía.
La tercera iguana marina, que solo vive en Galápagos, fue colocada en una caja de cartón y entregada al Proyecto Sacha que asu vez la entregó a la Policía. Foto: Cortesía.

El Ministerio del Ambiente y Energía confirmó que las cuatro iguanas marinas encontradas en el norte de Guayaquil corresponderían a un posible caso de tráfico ilegal de fauna silvestre y que las investigaciones se realizan junto a la Policía Nacional y la Fiscalía. Las autoridades identificaron a los ejemplares como Amblyrhynchus cristatus, una especie endémica de Galápagos protegida por CITES y considerada vulnerable.

Según la cartera de Estado, una de las iguanas murió por deshidratación, mientras las otras tres permanecen bajo atención veterinaria especializada en centros autorizados. Técnicos del Ministerio señalaron que estos reptiles requieren condiciones muy específicas para sobrevivir, incluyendo agua salada, temperatura costera y alimentación basada en algas marinas, por lo que su presencia en Guayaquil resulta completamente inusual.

El Ministerio indicó que trabaja con personal de Galápagos, la Policía Nacional y autoridades aeroportuarias para determinar cómo llegaron los animales al continente. Aunque oficialmente el caso sigue siendo tratado como una “presunta movilización ilegal”, las autoridades reconocen que la reiteración de hallazgos en el mismo sector urbano fortalece las sospechas sobre una posible red de tráfico de fauna desde Galápagos.


El debilitamiento de la autoridad ambiental

El problema ya no puede entenderse únicamente como la acción de mafias internacionales. El hallazgo de cuatro iguanas marinas en Guayaquil también evidencia el debilitamiento progresivo de la autoridad ambiental ecuatoriana.


Las redes de tráfico crecen donde el Estado pierde capacidad de control. Y en Galápagos las señales de debilitamiento institucional se acumulan desde hace años: menos capacidad operativa, reducción de vigilancia efectiva, presión sobre guardaparques, debilitamiento del control territorial y dificultades crecientes para monitorear zonas remotas del archipiélago.


Las alertas internas sobre posibles capturas de iguanas rosadas, la desaparición de equipos de monitoreo científico, la aparición de especies fuera de Galápagos y los registros internacionales de exportaciones muestran que el problema dejó de ser hipotético. Las iguanas encontradas en Guayaquil no son solamente animales fuera de lugar. Son una señal de que algo está fallando en el sistema de protección ambiental de uno de los ecosistemas más emblemáticos del planeta.


La sentencia que buscó frenar el tráfico de especies de Galápagos y que aún no logra detenerlo

En 2022, el abogado Milton Castillo y el periodista ambiental Franklin Vega impulsaron una acción de protección contra el entonces Ministerio del Ambiente (MAATE) por la falta de respuestas estatales frente al tráfico internacional de especies endémicas de Galápagos. La demanda surgió tras investigaciones periodísticas y registros internacionales que mostraban la presencia de iguanas y tortugas de Galápagos en mercados y colecciones privadas fuera del Ecuador, incluyendo exportaciones reportadas desde Uganda.


La justicia ecuatoriana dio la razón a los accionantes y emitió una sentencia considerada inédita en materia de derechos de la naturaleza y tráfico de fauna silvestre. El fallo determinó que el Estado vulneró principios precautorios y obligaciones de protección ambiental al no actuar de manera adecuada frente a las alertas sobre tráfico de especies protegidas.


Como parte de las medidas de reparación, la sentencia ordenó al Estado ecuatoriano impulsar mayores restricciones internacionales dentro de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES), fortalecer controles sobre certificados de exportación y desarrollar mecanismos de trazabilidad genética mediante pruebas de ADN para verificar el origen de animales comercializados internacionalmente.


Posteriormente, Ecuador logró cambios en los apéndices CITES para reforzar la protección internacional de varias especies emblemáticas de Galápagos, incluyendo iguanas marinas, iguanas terrestres, iguanas rosadas y tortugas gigantes.

Sin embargo, años después, los hallazgos de cuatro iguanas marinas en Guayaquil, las alertas sobre extracción ilegal en el volcán Wolf y los registros internacionales de exportaciones de iguanas desde Uganda muestran que las medidas adoptadas no han logrado frenar completamente las rutas de tráfico.


El caso evidencia una paradoja incómoda: aunque Ecuador obtuvo una sentencia pionera y promovió mayores restricciones internacionales para proteger especies únicas del planeta, las señales de tráfico y movilización ilegal continúan apareciendo.

La persistencia de estos casos sugiere que el problema ya no depende únicamente de normas internacionales o cambios en los apéndices CITES. También refleja las limitaciones de control, vigilancia e investigación dentro del propio sistema ambiental ecuatoriano.


Las iguanas encontradas en Guayaquil vuelven a poner sobre la mesa la pregunta que motivó aquella sentencia:¿por qué, pese a las alertas, las decisiones judiciales y el fortalecimiento formal de la protección internacional, el tráfico de especies de Galápagos sigue generando nuevos indicios?

 
 
 

Comentarios


bottom of page